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A partir de este viernes, Gabriel Boric Font, de tan solo 36 años, se convirtió en el presidente de Chile. Durante la ceremonia de investidura, llevada a cabo en el Congreso, ubicado en la ciudad de Valparaíso, el presidente saliente, Sebastián Piñera, le entregó la banda presidencial a un sonriente Gabriel Boric. Exactamente, a las 12:23, hora chilena, se efectuó oficialmente el cambio de poder. Este acto de posesión estuvo lleno de simbolismos, tradición republicana y protocolos anticovid.
Un gesto dice mas que mil palabras
“Ante el pueblo y los pueblos de Chile, sí, prometo”, así lo afirmó Boric ante el Congreso, después de firmar las actas que lo ratifican como el presidente más joven que ha tenido esta nación austral. Al verlo firmar, el ahora expresidente, Piñera le aconsejó tener dos firmas, una corta para los documentos que firmará como jefe de Estado y otra para los textos más importantes, según asegura el diario chileno La Tercera.
Minutos después se puede observar a Piñera despojarse de la banda presidencial y de la piocha de O’higgins, una medalla en forma de estrella que simboliza el poder en este país, no sin antes darle un beso. Boric, ante esto, alzó las cejas y abrió los ojos en un gesto que ha sido muy comentado en las redes sociales.
La supuesta maldición de la Piocha de O’higgings
Este gesto de Piñera hacia la piocha de O’higgings y la subsecuente reacción de Boric se ha vuelto viral no solo por la reacción del nuevo presidente, sino por la historia de esta medalla, ya que muchos afirman que contiene una maldición.
En Chile existe el “mito urbano” de que, si a algún presidente se le cae esta medalla, eso quiere decir que su mandato estará bajo una “maldición”. De acuerdo con este mito, a dos presidentes se les cayó y por eso no terminaron su gobierno, uno falleció y otro recibió un golpe de Estado.
Sin embargo, varios historiadores han desmentido esto y han indicado que es falso. Según recuentan, al expresidente Salvador Allende, quien recibió un golpe de Estado, nunca tuvo un percance con esta medalla y aun así no pudo terminar su gobierno. Por su parte, la expresidenta Michelle Bachelet dejó caer esta placa en su carro y tuvo dos mandatos presidenciales, lo que prueba que lo que rodea a este símbolo son puras supersticiones, según el diario Futuro.cl.
La piocha de O’higgings representa el traspaso del poder presidencial en Chile. Es tradición que el presidente saliente entregue esta medalla al nuevo mandatario, como un símbolo del traspaso del poder. Esta medalla fue utilizada por primera vez en 1826. Sin embargo, se dice que la verdadera piocha de O’higgings desapareció después de la dictadura.
De hecho, cuando la expresidenta Bachelet le otorgó la piocha a Piñera, el presidente preguntó si era la original, al enterarse de que no lo era, prometió buscarla. No hay reportes sobre si la medalla entregada a Boric es el reemplazo o la original.
Un rey, una escritora y un precandidato presidencial
Las visitas a Boric por su ceremonia de investidura fueron muchas y variopintas, ya que no solo recibió a sus homólogos latinos, también fue apoyado por la escritora chilena Isabel Allende, el rey Felipe VI de España, el precandidato presidencial opositor colombiano Gustavo Petro, entre otros.
Adicionalmente esta lista de invitados también incluyó al presidente argentino, Alberto Fernández; el mandatario peruano, Pedro Castillo; Dilma Rousseff, expresidenta de Brasil; las escritoras Gioconda Belli e Isabel Allende. También hicieron presencia miembros de su gabinete, como Maya Fernández, ministra de Defensa y nieta de Salvador Allende.
En cuanto a la delegación colombiana, se sabe que el vicecanciller Francisco Echeverry; la ministra de Transporte, Angela María Orozco, y Guillermo Botero, embajador en Chile, participaron del evento. Esta decisión ha recibido críticas por parte de los ciudadanos colombianos.
Ante esto el experto en análisis político, Germán Campos-Herrera, investigador asociado del Instituto de Investigaciones en Ciencias Sociales, de la Universidad Diego Portales, afirma que se debe reconocer “que hay agendas establecidas en los diferentes gobiernos y esto no se debe tomar, de una manera apresurada”, en referencia a la ausencia de Duque en el evento de posesión de Boric, ya que se encuentra en Estados Unidos, donde se reunió con el presidente Joe Biden.
No obstante, Herrera afirmó que “si bien ya había una agenda establecida con Biden, le faltó un poco más de tino al gobierno de Duque en enviar ciertas figuras políticas claves, que pudieran hacerle justicia a un evento tan importante”. Por otra parte, según Herrera la visita de Gustavo Petro envía “un mensaje potente, de alineamiento de progresismo latinoamericano”.
Abucheos y otras curiosidades
La afluencia de la ceremonia de inauguración fue reducido, debido al COVID-19. De hecho, según recuenta el diario El País de España, tampoco hubo público esperando a las afueras del Congreso, como sucedió en años anteriores, ya que la policía puso varias vallas de seguridad.
Dentro del Congreso, la familia tanto del presidente Piñera como del presidente Boric estuvieron presentes. También los ministros, representantes de los pueblos nativos, presidentes y escritores, entre otros. Los invitados, siguiendo órdenes de la ministra de salud entrante y el exministro de salud, no usaron tapabocas.
A las 12:20 entró Boric al salón acompañado de la directora general del Ceremonial y el Protocolo, Manahi Pakarati, quien lucía vestimenta rapanui, según afirma el diario La Tercera. Después de haberle entregado la banda presidencial, el expresidente Piñera salió de la sala junto con su esposa, Cecilia Morel, y su exgabinete, entre aplausos y varios abucheos.
De hecho, uno de los elementos transversales para destacar de la ceremonia de investidura que señala Herrera es la frase final con la que cierra su discurso Boric “ante el pueblo y los pueblos de Chile” ya que según indica “allí hay una connotación poderosa de cómo toda eta agenda de plurinacionalidad, donde encontramos allí todo el conflicto mapuche en el sur, toda la deuda histórica al norte, con ciertas comunidades indígenas, se hace o se busca materializar”.
Además afirma que “esto va a ser un elemento potente en la agenda de Boric, por lo menos en estos cuatro años, en los que va a realzar ese componente indígena”, demostrando que todas estas comunidades indígenas “importan para este nuevo gobierno”.
Después del juramento de Boric se posesionaron sus ministros, como es tradición se juramentó de primero al representante del Ministerio de Interior, en este caso por primera vez en la historia fue una mujer, Iskia Siches, de 35 años.
Al terminar la ceremonia de investidura, Boric afirmó que estaba muy orgulloso de que su gabinete fueran más mujeres que hombres. De hecho, por primera vez el carro presidencial fue conducido por una mujer, la suboficial Lorena Cid, según recuenta el diario chileno La Tercera
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