Durante la ceremonia de investidura del presidente de Chile, Gabriel Boric, el presidente de Perú, Pedro Castillo fue entrevistado por periodistas sobre la relación que existe entre los dos países. Su respuesta a uno de los medios de comunicación dejó desconcertado a más de uno, ya que Castillo confundió la capital de Chile, Santiago, con el expresidente chileno, Sebastián Piñera. Las palabras de Castillo han generado críticas y burlas en redes sociales.
Al terminarse la posesión de Boric, el presidente de Perú fue consultado por Maganoticias. El periodista le preguntó al mandatario sobre “cómo describiría los últimos 4 años de relaciones entre Lima y Santiago”.
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Ante esto, Castillo respondió que las relaciones bilaterales han sido “muy fructíferas” y añadió que la colaboración entre ambos países entra a otra etapa. Además, indicó que le había “gustado tremendamente esa transferencia del hermano Santiago (en referencia al expresidente Sebastián Piñera), con Boric. Es una muestra de la cosa sigue, deben ir de la mano siempre”.
En redes señalan que el presidente peruano necesita clases de “expresión oral” y de “avergonzar” a los peruanos.
Abucheos y otras curiosidades
Los comentarios de Castillo no fueron lo único curioso que sucedió en el evento de investidura de Boric. Por ejemplo, la afluencia en la ceremonia fue reducida debido al COVID-19. De hecho, según recuenta el diario El País de España, tampoco hubo público esperando a las afueras del Congreso, como sucedió en años anteriores, ya que la policía puso varias vallas de seguridad.
Dentro del Congreso, la familia tanto del presidente Piñera como del presidente Boric estuvieron presentes. También los ministros, representantes de los pueblos nativos, presidentes y escritores, entre otros. De Colombia, fueron el vicecanciller Francisco Echeverry y la ministra de Transporte, Ángela Orozco.
Los invitados, siguiendo órdenes de la ministra de salud entrante y el exministro de salud, no usaron tapabocas.
A las 12:20 entró Boric al salón acompañado de la directora general del Ceremonial y el Protocolo, Manahi Pakarati, quien lucía vestimenta rapanui, según afirma el diario La Tercera. Después de haberle entregado la banda presidencial, el expresidente Piñera salió de la sala junto con su esposa, Cecilia Morel, y su exgabinete, entre aplausos y varios abucheos.
Un gesto dice más que mil palabras
Durante la investidura es tradición que el presidente saliente le otorgue al nuevo mandatario la banda presidencial y la piocha de O’higgins, una medalla en forma de estrella que simboliza el poder en este país.
De hecho, esa parte la destacó Castillo e indicó que fue la que más le gusto de la ceremonia. No obstante, en las redes sociales se mofaron del gesto que hizo Boric al recibir la piocha de O’higgings de parte del expresidente Sebastián Piñera, ya que antes de entregársela al joven presidente, Piñera le dio un beso a la medalla. Boric, ante esto, alzó las cejas y abrió los ojos en un gesto que ha sido muy comentado en las redes sociales.
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Puntaje de aprobación
El presidente peruano, el izquierdista Pedro Castillo, recibió en enero los puntajes de aprobación más bajos desde que llegó al poder. Aunque su puntaje de aprobación aumentó en el mes de marzo, a 26 %, en comparación con el mes anterior, que tuvo un 23 %, sigue presentando bajos niveles de aprobación.
Según esta encuesta presentada la semana pasada, un 66 % desaprueba la gestión de Castillo contra un positivo de 26 % . El sondeo fue realizado el 8 de marzo y divulgado por el diario El Comercio, de Perú.
Por otro lado, Castillo enfrenta un nuevo trámite de destitución en el Congreso, el cual es controlado por la oposición de derecha.
El gobernante peruano tomó su cargo el 28 de julio por un período de cinco años e inició su gestión con un 45 % de desaprobación en medio de una polarización en el país y cuestionamientos hacia su victoria electoral.
Castillo, quien es un maestro rural de 52 años, ganó en junio pasado las últimas elecciones al frente de un pequeño partido de corte marxista-leninista con 50,12 % de los votos, en un reñido balotaje contra la derechista Keiko Fujimori.
Desde entonces el gobernante ha estado acosado por la oposición y las pugnas por cuotas de poder en la coalición oficialista de izquierda.
El reflejo más claro de esa inestabilidad es que suma cuatro gabinetes ministeriales en siete meses, todo un récord en un país que vive en permanente crisis desde hace cinco años por choques entre el Ejecutivo y Legislativo.
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