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El costo de los medicamentos, las consultas médicas y los exámenes de laboratorio no para de subir en El Salvador. Según los datos del Banco Central de Reserva (BCR), el alza de precios en el área de la salud se ubica en un 2.75 % interanual, situándose por encima del aumento general del costo de vida que se fijó en 2.53 % entre mayo de 2025 y mayo de 2026, de acuerdo con el más reciente examen del Índice de Precios al Consumidor.
Esto quiere decir que un salvadoreño necesita desembolsar USD USD 1,0275 por servicios médicos o medicamentos que en 2025 le costaban solo USD 1, lo que implica un reajuste en el bolsillo de los hogares. Un aumento de casi tres centavos de dólar.
Según el BCR, el encarecimiento de la tecnología, así como los ajustes de contratos de seguros médicos privados, contribuyen a esta dinámica, pero especialmente la actualización de precios de insumos importados. Con la distribución de los suministros internacionales ralentizada por el conflicto en Oriente Medio, la logística en clínicas y farmacias se ha visto severamente afectada. Sin embargo, parece haber más factores de fondo.
El BCR también ha advertido que el ritmo del aumento de precios es preocupante. Desde abril de 2025, antes de la guerra entre EE. UU. e Irán, la curva no cede y mantiene una pendiente constante. Para mayo de este año, el incremento acumulado de los primeros cinco meses alcanzó el 1.25 %, período que sí coincide con el estancamiento en el Estrecho de Ormuz. Es decir, el problema viene de tiempo atrás.
Para muchos, las cifras pueden ser confusas, considerando que a la vez el Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud sitúan a El Salvador como líder en América Latina en gasto de salud: 10.13 % de su economía se va al sector sanitario, una inversión por encima de Nicaragua, Honduras y Panamá. El gobierno de Nayib Bukele ha hecho gala de esto. ¿Por qué si hay tanta “inversión” en el país la gente se ve tan afectada?
Como explican expertos del sector, la inversión gubernamental no asegura siempre una cobertura eficiente. Mientras la apuesta del gobierno es por la digitalización del sistema público, la infraestructura general sigue siendo caótica y es la raíz de los problemas del consumidor.
DoctorSv, la apuesta de Bukele para la salud de El Salvador
En abril, la BBC reveló las profundas grietas logísticas que se esconden detrás de DoctorSv, la aplicación móvil desarrollada junto a Google Cloud que utiliza inteligencia artificial para sugerir diagnósticos y agendar citas en El Salvador, y cuya segunda fase acaba de ser financiada mediante un polémico préstamo de USD 75 millones otorgado por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF).
Esta IA, la gran apuesta del gobierno, promete automatizar alertas de tratamiento para el 17 % de la población registrada. Ya la han descargado 1,1 millones de personas, según el Ejecutivo, y pronto reportará de forma automática a pacientes con enfermedades crónicas, como diabetes e hipertensión, sobre cuándo tomar sus medicamentos.
Pero a pesar de que el mandatario ha catalogado el software como un éxito sin precedentes a nivel global, los gremios médicos locales aseguran que la realidad de las clínicas tradicionales dista mucho de la narrativa gubernamental. En la práctica, los pacientes con diabetes deben costear sus propias jeringas de insulina o lidiar con la escasez de bolsas para colostomías. La infraestructura tradicional está en problemas.
“En ocasiones, hasta 80 pacientes esperan por cuartos de operaciones”, relató a BBC Mundo Rafael Aguirre, médico internista y presidente del Sindicato de Trabajadores Médicos del Seguro Social (Simetrisss), quien detalló que algunas salas de emergencia permanecen “abarrotadas” mientras la aplicación acapara los recursos.
Para Aguirre, el país está operando nuevamente como “un laboratorio” o “un experimento social”, evocando el fallido intento de convertir al bitcóin en moneda de curso legal, una iniciativa que el gobierno debió relegar por el desuso el año pasado tras las presiones de los organismos multilaterales de crédito.
La principal preocupación de los especialistas radica en la asimetría presupuestaria que ha priorizado el entorno digital a expensas de la infraestructura real. El doctor Iván Solano, presidente del Colegio de Médicos de El Salvador, aclaró al mismo medio que el gremio no se opone a la innovación tecnológica, pero cuestionó la “preponderancia para esta plataforma, tanto en presupuesto como en insumos”, en un sistema castigado por el desabastecimiento crónico de fármacos esenciales.
“No queremos satanizar el uso de la app”, comenta Aguirre. Pero, añade, en un país en el que la gran mayoría depende del sistema de salud tradicional porque no cuenta con dispositivos móviles o Internet, no se puede continuar priorizando la telemedicina sobre la atención tradicional, donde más urge la inversión.
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