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'Queremos el futuro que México merece'

El candidato del PRI (Partido Revolucionario Institucional), Enrique Peña Nieto, plantea una nueva estrategia contra la violencia, habla de los ‘errores’ del gobierno Calderón y de su posición frente a la legalización de las drogas.

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Diana Calderón
04 de junio de 2012 - 09:38 p. m.
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A menos de un mes de las elecciones presidenciales mexicanas, el descontado regreso del PRI al poder con Enrique Peña Nieto, exgobernador del estado de México, está cuestionándose por una guerra de encuestas que tiene al abogado de 45 años, casado con la actriz de telenovelas Angélica Rivera y padre de 4 hijos, bajando en los índices de popularidad. La encuesta del diario La Reforma le da 38% de la intención de voto, mientras que Andrés Manuel López Obrador, candidato de la izquierda, se ubica segundo a sólo 4 puntos. Josefina Vásquez Mota queda en tercer lugar con el 23%. En la encuesta de ayer, publicada por el diario El Universal, Peña Nieto baja 6 puntos, pero mantiene una diferencia de 15 frente a sus contrincantes. Estos cambios están relacionados con la aparición en México del movimiento estudiantil #Yosoy132, que conforman jóvenes entre los 18 y los 29 años. La ya llamada ‘Primavera Mexicana’ se ha pronunciado contra Peña Nieto y lo que califican como la manipulación de los medios de comunicación mexicanos en la contienda electoral.

¿Cómo va a enfrentar el tema más complejo de todos: los carteles de la droga?

El combate al crimen organizado es una obligación irrenunciable del Estado, no una decisión política. La decisión del actual gobierno de enfrentar con determinación al crimen organizado fue esencialmente correcta, sin embargo, ante la brutal escalada de violencia de los últimos años, es evidente que necesitamos replantear la estrategia. Como presidente de México habré de implementar una estrategia nacional para reducir la violencia que se concentre en proteger al ciudadano y en disminuir significativamente los delitos que más dañan a la sociedad como los homicidios, los secuestros, las extorsiones y la trata de personas.

¿Pero cómo frenar la violencia que ha tenido una dramática escalada en los últimos meses?

Tenemos que focalizar la estrategia en combatir los delitos que más lastiman a la sociedad, como los homicidios, los secuestros, las extorsiones y la trata de personas, y en recuperar el control en las zonas más violentas, como son las cercanas a las rutas del narcotráfico. Es necesario dar golpes quirúrgicos, focalizados, respaldados en inteligencia, que nos permitan debilitar significativamente estas bandas delictivas sin afectar a la población civil. Por otra parte, dos aspectos fundamentales para frenar la violencia son combatir tanto la corrupción como la impunidad que la alimentan. Por ello crearé la Comisión Nacional Anticorrupción, encargada de vigilar y sancionar este cáncer, e impulsaré la modernización del sistema de justicia acelerando la instauración, en todo el país, del nuevo sistema de justicia penal acusatorio y oral —como lo hicimos en el Estado de México— y lo implementaré al 100% en el ámbito federal.


¿Cuáles son los beneficios puntuales de la creación de una Comisión Nacional Anticorrupción y qué la diferencia de actuales organismos de control?

La avizoro como una instancia autónoma, con capacidad de actuar ante casos de corrupción gubernamental en los órdenes federal, estatal y municipal. Para garantizar imparcialidad, su titular deberá ser aprobado por mayoría calificada en el Senado de la República. Los organismos de control existentes, como la Auditoría Superior de la Federación, tienen su razón de ser y debemos fortalecerlos para que desempeñen mejor su trabajo. La diferencia fundamental es que la Comisión será una instancia de rendición de cuentas orientada prioritariamente a la atención de las denuncias de la ciudadanía, que podrán presentarse por cualquier vía: teléfono, internet, Twitter, correo electrónico o en persona.

¿En qué consiste el replanteamiento de su política frente al crimen organizado?

La definición de esta estrategia deberá ser producto de un amplio proceso de consultas con la sociedad civil, los tres poderes y niveles de gobierno y los partidos políticos para garantizar su continuidad. Esta estrategia tendrá varios ejes complementarios. En primer lugar, daré mayor prioridad a la prevención del delito y a la participación comunitaria. Por ello impulsaré el Sistema de Seguridad Social Universal; mejoraré la calidad y la equidad educativa con escuelas de tiempo completo en educación básica, cobertura universal de preparatoria y el aumento de la matrícula universitaria en 1,5 millones de estudiantes. Asimismo, lanzaré la plataforma “Grandeza Deportiva Mexicana”, para acercar a niños y jóvenes al deporte y alejarlos de las drogas, y haré nuevos espacios públicos para el sano esparcimiento. Crearemos policías estatales únicas, formadas en academias regionales y una Gendarmería Nacional, con formación militar, pero bajo mando civil, para sustituir gradualmente a las Fuerzas Armadas en las tareas de seguridad pública. Mientras tanto, me he comprometido a mantener al Ejército y a la Marina en las localidades más amenazadas por la violencia.

¿Por qué cree que ha fallado la lucha actual contra el narcotráfico en México en este gobierno saliente?

Considero que uno de los principales errores ha sido proponer una solución parcial al mercado de drogas ilícitas concentrada únicamente en atacar la oferta a través del uso de la fuerza. Se han descuidado aspectos como el desarrollo económico y la generación de empleos dignos en las comunidades productoras y los países de tránsito.

¿La legalización de drogas sería una opción viable para usted?

En principio no lo creo. Desde mi punto de vista, el crecimiento de la violencia está relacionado con la debilidad de las instituciones de seguridad y justicia, con la falta de oportunidades para los jóvenes, así como con una estrategia equivocada. Sin embargo, estoy a favor de un amplio debate sobre el tema. Lo que debe quedar claro es que una decisión de tal naturaleza dependerá de un acuerdo multinacional de amplio consenso y no de una medida unilateral.

¿Cómo recuperar la imagen de México como potencia regional y trascender la de un país tomado por la violencia?

Lamentablemente, la imagen de México en el mundo se ha deteriorado en los últimos años, tanto por la violencia como por el estancamiento económico y una conducción vacilante de la política exterior. Por ello, una de las grandes metas de mi administración será reposicionar a México como potencia emergente. La política exterior será un instrumento esencial para conseguir estos objetivos de desarrollo nacional. México debe asumir un rol más proactivo en el escenario internacional, de acuerdo con su peso demográfico, económico y cultural, y construir una red de alianzas estratégicas con agendas claras y diferenciadas para promover sus intereses y generar mayor bienestar entre su población.

¿Cómo planea sacar de la pobreza a millones de mexicanos? Tengo entendido que las cifras crecen.

Lamentablemente son 58 millones de mexicanos los que viven en pobreza, de los cuales 21 millones padecen pobreza alimentaria. La pobreza y la desigualdad son dos grandes lastres del pleno desarrollo de México y de los mexicanos. El objetivo de la política social de mi gobierno será construir un México incluyente y sin pobreza, a través de derechos sociales universales y subsidios bien focalizados.

Los medios mexicanos afirman que usted se ha vuelto un candidato inaccesible, que les pone trabas a los periodistas que cubren su campaña, ¿qué opinión le merece esto y qué garantías ofrece para el libre ejercicio de la prensa?

Desde el inicio de mi campaña por la presidencia he sostenido una relación de diálogo constante y abierto con todos los sectores de la población, con la sociedad civil y, muy particularmente, con los medios de comunicación. Recientemente hice público mi Manifiesto por una Presidencia Democrática, en el que asumo una serie de principios a los que habré de apegarme y habré de promover activamente en caso de alcanzar, gracias al respaldo mayoritario de los mexicanos, la presidencia de mi país. Ahí señalo, con toda claridad y contundencia, que seré garante y promotor de la libertad de expresión consagrada por nuestra Constitución.

Por muchos años el PRI fue sinónimo de corrupción, de la Masacre de Tlatelolco…

En primer lugar no comparto su planteamiento. Es reconocido, incluso por organismos internacionales como el PNUD, que debido a las instituciones creadas y a las políticas públicas impulsadas por gobiernos priístas en el siglo XX, México experimentó un progreso social sin parangón en la historia. Por ejemplo, a lo largo del siglo pasado, la tasa de analfabetismo bajó de 80 a 10%, la tasa de mortalidad infantil de 25 a menos de 2% y la esperanza de vida al nacer aumentó de 30 a 75 años. También fueron gobiernos priístas los que abrieron solidariamente las puertas del país a miles de refugiados perseguidos por el franquismo en España y por el autoritarismo de los regímenes militares que, salvo contadas excepciones como México y Costa Rica, gobernaron en toda América Latina. Es cierto que también hubo episodios absolutamente injustificables e inadmisibles como la represión estudiantil de 1968, la cual sucedió cuando yo tenía 2 años de edad. La nueva generación de priístas, si bien estamos orgullosos de los logros de nuestro partido en el pasado, también somos autocríticos y somos conscientes de sus errores y abusos, y los rechazamos categóricamente. Queremos ganar el futuro que México merece y no restaurar pasados que superamos.

Hablemos de Colombia. ¿Cómo planea llevar la relación con el país en las diversas áreas en las que trabajamos conjuntamente?

Estoy convencido de que Colombia debe ser un aliado central en nuestra política regional. Compartimos importantes lazos históricos, económicos, políticos y culturales, y nuestra posición geográfica, a ambos extremos del istmo centroamericano, nos convierte en socios estratégicos naturales para entablar lazos de cooperación. En particular, es imprescindible fortalecer la cooperación en materia de seguridad y combate al crimen organizado y aprender de la experiencia colombiana en la lucha contra este lacerante fenómeno. Asimismo, México debe redoblar sus esfuerzos de promoción y fortalecer mecanismos para fomentar el intercambio y la inversión mutua entre empresas mexicanas y colombianas.

* Directora del Servicio Informativo de Caracol Radio.

Por Diana Calderón

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