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El presidente de Ecuador, Rafael Correa, planteó una profunda reforma a la justicia vía referendo alegando que la corrupción en ese sector es la causa del aumento del crimen y la impunidad, pero la oposición cree que el mandatario busca extender su poder a las cortes.
Correa entregó el lunes a la Corte Constitucional, para su validación, diez preguntas para someter a consulta, una de las cuales propone sustituir por 18 meses al Consejo de la Judicatura -que ejerce el control administrativo del sector- por una comisión técnica que reestructuraría el sistema de justicia.
"Si no cambiamos a los jueces ineficientes y corruptos, el país no saldrá adelante y no podremos lograr la tan anhelada seguridad ciudadana", dijo el mandatario socialista la víspera en una cadena nacional.
La comisión provisional sería conformada por un delegado del presidente, otro de la Asamblea Legislativa -dominada por el oficialismo- y uno más de una veeduría ciudadana, quienes deberán evaluar o sancionar a los jueces.
Correa había apelado antes a los militares y al pago de recompensas para frenar la criminalidad. Hasta octubre de 2010 se habían denunciado 2.234 asesinatos, 2,3% más que en igual período de 2009, y el aumento de delitos a la propiedad, según la Policía.
El jefe de Estado, que gobernará hasta 2013, también planteó reformar la caducidad de la prisión preventiva, que permite recobrar la libertad a los presos sin sentencia un año después de su arresto.
"La ley establece que un juez que haya permitido tres caducidades en un año debe ser destituido, pero tenemos jueces que han permitido caducidades (...) por más de 700 veces y no han sido ni multados", criticó.
También propuso modificar las medidas cautelares alternativas para evitar que sean concedidas a sospechosos de delitos graves y una ley de comunicación contra los "excesos" de los medios, cuyas inversiones, al igual que las de la banca, plantea limitar a sus respectivos ámbitos.
No obstante, la oposición sospecha de sus planes, aduciendo que el referendo es un "pretexto" del mandatario para captar más poder a través de la justicia.
"Se intenta engañar a los ecuatorianos a pretexto de hacer cambios en leyes secundarias", dijo el diputado Enrique Herrería, del movimiento Madera de Guerrero (derecha).
El presidente "pide al pueblo que se lo faculte para designar jueces de todo nivel. Va a mandar sobre toda la función judicial, en ese momento se habrá perdido la independencia que caracteriza el estado democrático", observó.
La consulta indaga asimismo, en sus aspectos generales, sobre la prohibición de las corridas de toros y los juegos de azar.
El alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, duro opositor al gobierno, coincidió en que "lo que se nota es un afán de atemorizar a los empresarios y captar la justicia y de golpear a los medios de comunicación".
Correa reconoció que "hay el temor de que el presidente quiera apoderarse de las cortes", pero sostuvo: "en algún momento de la vida todos tenemos que confiar en alguien" y pidió hacerlo en "este gobierno de manos limpias".
En 2004, durante el gobierno del ex presidente Lucio Gutiérrez, derrocado en 2005, una mayoría legislativa oficialista destituyó a la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y la reemplazó por la denominada "Pichi Corte", en alusión al sobrenombre del entonces presidente del organismo, Guillermo Castro.
Ya en 1984 el entonces presidente León Febres Cordero promovió la conformación de una CSJ en oposición a la que había designado el Congreso.
Según un sondeo difundido el viernes pasado, el 78,4% de los ecuatorianos aprueba la gestión del gobernante, el que más ha durado en el poder desde 1996, cuando el país inició una década de inestabilidad con siete presidentes, tres de ellos depuestos.
"Si el pueblo nos otorga el sí, ya será responsabilidad del gobierno y del proyecto de revolución ciudadana lo que pase con las cortes", apuntó el presidente.
En julio pasado, el relator especial de la ONU sobre ejecuciones extrajudiciales, Philip Alston, denunció que en Ecuador apenas el 1% de los casos de homicidio termina en sentencia condenatoria, una de las tasas más bajas en el mundo.