Este lunes, la oposición venezolana entregó sorpresivamente 1,85 millones de firmas al Consejo Nacional Electoral (CNE) para pedirle que active el referendo revocatorio contra el presidente Nicolás Maduro, anunció el vocero opositor Jesús Torrealba. Son 13 veces más de las 195.721 (1 % del padrón electoral) que exige el CNE para pedir que se inicie el proceso en contra del mandatario.
Sin embargo, hay temores en Venezuela. Temores a que se tomen represalias en contra de quienes firmaron y a que el mecanismo, establecido en la Constitución, no se haga efectivo. Las palabras de Maduro hacen temer que eso pueda pasar, pues, según dijo en un acto público, “el referendo es una opción y no una obligación. Aquí lo único que es obligación son las elecciones presidenciales y serán en 2018, diciembre de 2018. Es la única obligación que tenemos”.
¿Podría ignorar Maduro este mecanismo? Voces de la oposición dicen que es imposible, aunque existe el temor de que, al demorar los tiempos de revisión de firmas, el proceso se alargue a tal punto que sea el vicepresidente, Aristóbulo Istúriz, quien concluya el mandato de Maduro. Según lo establecido en las leyes venezolanas, si el CNE convoca a elecciones presidenciales en 2017, el actual gobierno deberá completar su período, es decir, hasta 2019.
“Si el referendo revocatorio no es este año, no tiene sentido. No nos interesa un mismo gobierno. O es este año o no hay revocatorio”, explicó Henrique Capriles, gobernador del estado de Miranda y líder de la oposición. De acuerdo con sus cuentas, el CNE tiene cinco días y no 30, como dice el oficialismo, para verificar las firmas de electores a favor del revocatorio. “No vamos a aceptar que el CNE pretenda obstaculizar la vía democrática (...), no vamos a aceptar los 30 días”, declaró Capriles a Radio Fiesta.
La rectora electoral Tania D’Amelio aseguró que la oposición debía cumplir con el lapso de 30 días fijados por la Constitución para recolectar el 1 % de las firmas y pasar a la fase de verificación.
Una vez el CNE revise y valide las firmas de al menos el 1 % de los electores, deberá pasar a una nueva fase en la que la MUD deberá lograr que la consulta electoral sea pedida con la firma y la huella dactilar de al menos el 20 % de los votantes.
Las opiniones están divididas. El también rector electoral Luis Rondón manifestó el domingo, a través de la red social Twitter, que no es necesario que el CNE espere a que transcurra el mes que dio de plazo. “Así lo ordena el artículo 10.5 (del reglamento de referendos): recibida la solicitud se revisarán las manifestaciones de voluntad y constatará que cumplen con 1 % en 5 días continuos”.
Pero todo puede pasar en Venezuela. Maduro insistió en que “no tienen viabilidad” los intentos opositores de acortar su mandato, aunque ya designó una comisión para revisar “una por una” las firmas recabadas, en previsión de “trampas”.
De hecho, ya nombró la comisión que revisará la autenticidad de las firmas y que calmó algunos temores. Jorge Rodríguez, su coordinador, aseguró, al ser consultado por periodistas sobre eventuales represalias, que el Gobierno garantiza “el derecho a vivir en democracia” de los firmantes. Sin embargo, advirtió que el chavismo no permitirá el “doble juego” de invocar un mecanismo constitucional para sacar a Maduro del poder y presionar con violencia la validación de las firmas. Además reiteró lo dicho por Maduro en el sentido de que el referendo “es una opción, no una obligación”.
El abogado constitucionalista Hermann Escarrá desestimó que el referendo revocatorio (RR) se pueda realizar este año. Dijo que otra de las diatribas que tiene que enfrentar la oposición para buscar un cambio de gobierno son las elecciones de gobernadores, previstas para noviembre y diciembre; en vista de esto, “el revocatorio puede posponerse para el 2017”, esto si “otros sectores no presentan amparos constitucionales, recursos de nulidad, control de constitucionalidad o revisión en sede administrativa”, explicó a la cadena Unión Radio.
Si la oposición gana el referendo este mismo año, el CNE deberá convocar nuevas elecciones presidenciales. ¿Una opción? No para los millones de venezolanos que ya firmaron las planillas.