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“Rendición”: por qué Trump no logró un mejor acuerdo que Obama con Irán

Para salvarse políticamente en casa, Donald Trump terminaría cediendo mucho más que su archienemigo, Barack Obama, frente a Irán. Su lógica de negociación hoy está en entredicho.

Camilo Gómez Forero

25 de mayo de 2026 - 08:00 a. m.
El aumento de la gasolina a uno de sus mayores niveles en cuatro años, debido a la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, amenaza al gobierno de Donald Turmp.
Foto: EFE - CARLOS RAMIREZ
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Solo horas después de anunciar con bombos y platillos un principio de acuerdo entre Irán y Estados Unidos para poner fin al conflicto en Oriente Medio, que cumple esta semana tres meses, el mismo presidente Donald Trump le rebajó a todos las expectativas.

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“He dado instrucciones a mis representantes para que no se precipiten (...) porque el tiempo está de nuestro lado”, escribió el presidente estadounidense en su plataforma Truth Social, asegurando que el acuerdo, sobre el que se anunciaba una firma para el domingo, todavía está en negociación.

La moderación de Trump responde a las duras críticas que recibió por parte de sus aliados, luego de conocerse las primeras filtraciones del trato. Senadores republicanos como Ted Cruz y Lindsey Graham calificaron el trato como una “capitulación” y un “desastre”. El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, también se mostró preocupado.

“Nada que ver con el principio de ‘Estados Unidos Primero’”, escribió el exsecretario de Estado, Mike Pompeo, fiel alfil de Trump.

¿Qué contiene este acuerdo?

Según las primeras filtraciones, el borrador del memorando de entendimiento establece una tregua inicial de 60 días diseñada para reabrir Ormuz y, de esta manera, reactivar el tránsito de buques petroleros por esta zona para combatir el aumento de precios.

A cambio de que Irán limpie las minas que hoy inundan la zona y permita el libre tránsito marítimo, Washington se compromete a levantar su asfixiante bloqueo naval sobre los puertos iraníes y permitir que el régimen venda crudo libremente durante ese período, lo que le inyectaría unos USD 10.000 millones en solo dos meses.

El pacto incluye también el descongelamiento de unos USD 12.000 millones de activos iraníes retenidos en bancos de Catar, Irak y Turquía, una bocanada de oxígeno urgente para la maltrecha economía de la República Islámica. En pocas palabras, hay mucho dinero para Irán a cambio de que abra Ormuz de nuevo. Acá empiezan los problemas para los críticos de Trump.

“Por meses, Trump humilló a Barack Obama por descongelar USD 400 millones para Irán en enero de 2016. Ahora, los republicanos tienen que tragarse la idea de que Trump descongele miles de millones en activos iraníes. Piensan que este es de nuevo el acuerdo nuclear con Irán, pero potencialmente más débil”, dijo Simon Marks, corresponsal de LBC en Washington. Pero los activos iraníes no son el único problema.

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A mediano y largo plazo, el acuerdo no contiene nada significativo. El verdadero nudo ciego, y lo que ha desatado la furia de los halcones republicanos, es lo que el acuerdo pospone o directamente ignora. El documento fija una ventana posterior de apenas 30 días para empezar a negociar el espinoso dossier nuclear, dejando intacto, por ahora, el inventario de más de 400 kilogramos de uranio altamente enriquecido que posee Teherán.

“Hace unas once semanas, el secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, y el Departamento de Defensa nos dijeron que habían destruido las defensas de Irán y que era solo cuestión de tiempo antes de que tuviéramos el material nuclear. Ahora hablamos de una postura en la que podríamos aceptar que el material nuclear permanezca en Irán. ¿Qué sentido tiene eso?”, criticó el senador republicano Thom Tillis de Carolina del Norte, en entrevista con CNN.

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En el texto, tampoco hay una sola mención al restrictivo programa de misiles balísticos iraní ni al desmantelamiento de su red de milicias regionales como Hezbolá en el Líbano. Por otro lado, mientras el borrador habla del fin de la guerra “en todos los frentes”, Trump ya le garantizó por teléfono a Netanyahu que mantendrá su “libertad de acción” en territorio libanés.

Vea también: Trump baja las expectativas de un acuerdo con Irán tras críticas: “No se precipiten”

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El fantasma del “horrible acuerdo de Obama”

En la práctica, el acuerdo de Trump parece darle a Irán más beneficios de los que tenía antes de que él mismo lanzara su operación “Furia Épica” para destruir al régimen, la cual ha costado, además, USD 25.000 millones a los contribuyentes estadounidenses, sin contar el golpe inflacionario que desencadenó y las vidas de 13 soldados.

El contraste con el Plan de Acción Conjunto (JCPOA) firmado por Obama en 2015 desvela la magnitud de la contradicción de la administración actual. Durante años, Trump y el ala dura del Partido Republicano despedazaron el pacto de Obama tachándolo de ser “el peor trato de la historia” bajo el argumento de que había sido demasiado blando con Teherán. Sin embargo, la arquitectura del acuerdo de 2015 se basaba en una estricta secuenciación técnica: Irán debía desmantelar físicamente sus centrifugadoras, reducir drásticamente sus inventarios y someterse a la inspección diaria de la AIEA antes de que Washington levantara una sola sanción económica. El borrador de Trump invierte por completo esa lógica y se convierte en lo que los analistas tildan de una rendición: conceder antes que obtener.

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Le recomendamos: La doctrina de Trump a examen: qué dejan sus operaciones en el extranjero

Para el analista Robert Kagan, este esquema donde la mayor potencia militar del mundo afloja la soga a cambio de promesas, lejos de ser diplomacia pragmática, es una claudicación en toda regla. “El fin del juego en este caso es un eufemismo para ‘rendición’”, sentencia Kagan en The Atlantic, advirtiendo que la Casa Blanca está intentando “escapar de la crisis sin que los estadounidenses noten la magnitud de esta derrota”, cambiando de tema drásticamente antes de que Wall Street o los votantes asimilen el fracaso en el Golfo Pérsico. No es coincidencia que, en paralelo al estancamiento de las negociaciones en Medio Oriente, el aparato judicial y militar de Trump haya encendido las alarmas en el Caribe apuntando a La Habana. Sin embargo, el corte de cuentas, explican los expertos, es irreversible.

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