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El aplazamiento fue solicitado por el magistrado Carlos Alberto Menezes Direito, quien pidió tiempo para estudiar toda la documentación que apoya el recurso de inconstitucionalidad de la llamada Ley de Bioseguridad, que aprobó el uso de este material biológico en 2005.
En la sesión de este jueves, que duró cerca de cuatro horas, tan solo se emitieron dos votos, ambos a favor de permitir la investigación con células madre, por lo tanto, en contra del recurso promovido por la Iglesia.
El primer voto fue el del magistrado instructor del caso, Ayres Britto, que fue precedido de casi dos horas de discurso apoyado en la lectura de 78 páginas de argumentos.
La presidenta del Tribunal, Ellen Gracie, adelantó su voto, que se suponía que debería ser el último, y solo tardó cinco minutos en expresar su rechazo a la supuesta inconstitucionalidad de la ley.
Gracie manifestó que la investigación con células madre “no atenta” al derecho a la vida humana, como argumentan los grupos apoyados por la Iglesia católica que promovieron el recurso de inconstitucionalidad, ya que el ordenamiento jurídico brasileño considera que “la vida comienza después del nacimiento”.
El polémico asunto ha enfrentado a la Iglesia con diversos sectores de la sociedad civil brasileña y con el Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que se manifestó a favor de la investigación en la víspera de la votación del Supremo.
Lula dijo que “particularmente” está “a favor” de la aprobación del uso de las células madre y que “el mundo no puede prescindir de un conocimiento científico que puede salvar a la humanidad de muchas cosas”.
El ministro de Salud, José Gomes Temporao, quien ha mantenido diversos enfrentamientos con el Episcopado brasileño por temas como el aborto y los preservativos, recordó que el uso científico de las células madres “no es una cuestión religiosa”.