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La seguridad en Afganistán no se verá degradada si Francia sigue adelante con su decisión de retirar a sus tropas a finales de 2012, dos años antes del calendario fijado por la OTAN, aseguró el jefe de la misión de la Alianza en el país asiático, el general estadounidense John Allen.
"Tenemos la capacidad para asegurar que no habrá degradación de la seguridad", afirmó Allen, comandante en jefe de las fuerzas de EE.UU. y de la OTAN en Afganistán, durante una rueda de prensa en Chicago, donde hoy comenzó la cumbre de la Alianza con la participación de delegaciones de 62 países.
El nuevo presidente francés, Francois Hollande, se comprometió durante la campaña electoral a retirar para fin de año a las tropas de su país presentes en Afganistán. "Es la decisión de Francia y la respetamos", sostuvo Allen.
El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, advirtió a Hollande de que hará falta coordinar dentro de la organización una eventual retirada de las tropas francesas de Afganistán.
Rasmussen se reunió con Hollande antes del inicio de la cumbre de la OTAN y señaló en unas breves declaraciones a la prensa que "no habrá una carrera" entre los países de la Alianza para sacar a sus tropas de suelo afgano.
Por su parte, el consejero adjunto de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Ben Rhodes, dijo que Francia, cuando retire a sus tropas, puede "seguir contribuyendo a la ISAF (la misión de la OTAN)" con apoyo a las labores de entrenamiento de las fuerzas afganas.
"Confiamos en poder trabajar con Francia al respecto", comentó Rhodes en la rueda de prensa en compañía de Allen.
El general recordó que la misión de la OTAN trabaja actualmente en tres asuntos prioritarios y complementarios: el combate contra los talibanes, acelerar la capacidad de las fuerzas afganas para asumir la responsabilidad de la seguridad en el país y asegurar las condiciones para la transición cuando las tropas aliadas se retiren.
Según Allen, la naturaleza de la misión de la OTAN en Afganistán a partir de 2015 "está todavía en estudio" y será "de menor tamaño" que la actual, compuesta en total por unos 130.000 militares.
Estados Unidos aporta a la misión cerca de 90.000 soldados, de los que 23.000 regresarán a casa a finales de septiembre.
La nueva misión que prevé tener la OTAN en Afganistán a partir de 2015 no ejercerá tareas de combate, sino que se centrará en la formación y el asesoramiento de las fuerzas de seguridad nacionales.
Una alianza estratégica firmada recientemente por el presidente de EE.UU., Barack Obama, y su homólogo afgano, Hamid Karzai, abre la puerta a la presencia de tropas estadounidenses en Afganistán para realizar tareas antiterroristas, en las que contarán previsiblemente con el apoyo de socios como el Reino Unido y Australia.