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Sombría victoria de Ortega

Las votaciones municipales fueron la prueba de fuego para el Presidente. Aún no está claro si la pasó. Los opositores del Frente Sandinista dicen que hay corrupción en el conteo de los votos.

Javier Pardo Barreto

10 de noviembre de 2008 - 06:00 p. m.
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En medio de un sombrío panorama y la agitación de la prensa, partidos políticos y observadores civiles se dieron a conocer los primeros resultados de las elecciones locales que se desarrollaron el domingo en Nicaragua. Los conteos demostraron lo esperado por los analistas: el triunfo de los candidatos del Frente Sandinista de Liberación Nacional, liderado por el presidente Daniel Ortega.

Los sondeos que presentaba la prensa en los días previos a la votación daban la sensación de una derrota para Ortega. En la Alcaldía de Managua, la más importante del país, la victoria parecía ser para Eduardo Montealegre, candidato a la Alcaldía de Managua y fuerte opositor de Ortega, quien tenía una ventaja de entre el 6 y 9% en la intención de voto. Sin embargo, al publicarse los primeros resultados, con un 20% de las actas de escrutinio, se anunciaba la derrota de Montealegre frente al candidato oficialista, Alexis Argüello.

Después de reuniones con sus asesores y los fiscales del Partido Liberal Constitucionalista, Montealegre salió a la televisión nacional para mostrar un paquete de actas que le daba el 52% de intención de voto contra 46 de Argüello.

Frente a las acusaciones de Eduardo Montealegre y su partido sobre el fraude electoral que derivó en su derrota, Edwin Castro, representante legal del Frente Sandinista de Liberación Nacional, dijo a este medio que no hubo ninguna anormalidad en el conteo ni el resultado, y que “el señor Montealegre no es un buen perdedor. Como sabe que no ganó, está armando un alboroto al que la prensa le da cabida”. Además, añadió su satisfacción por la victoria, con “un conteo general donde el FSLN gana más de 95 de las 146 alcaldías” en disputa.

Mientras en los partidos hay tensión por los resultados, para los ciudadanos de a pie “hay una sensación de incredulidad de que el Frente Sandinista gane por márgenes tan amplios”, dijo a este diario el periodista de La Prensa, Moisés Martínez, quien recorre las calles de Managua recogiendo impresiones. “La gente aún está a la expectativa. Hubo expulsiones, situaciones de violencia, la gente ve aquí las elecciones menos transparentes en muchos años”, añadió Martínez.

Por su parte, Carlos Chamorro, director del programa de opinión Esta Semana, quien reiteradamente ha denunciado los casos de corrupción dentro del gobierno de Ortega, comentó a El Espectador que Nicaragua está caminando hacia un “proceso de imposición de dictadura institucional, en el que el Presidente declara que no se necesitan observadores internacionales para las elecciones, se usa la justicia para reprimir a los opositores y a la Contraloría para tapar la corrupción”.

En las calles, pese a estar solas porque es festivo, ayer había “ una tensión que podría terminar en violencia si el FSLN sigue provocando con celebrar resultados dudosos”, afirmó el periodista Martínez.

Los veedores aún no se pronuncian

Las elecciones fueron marcadas también por la imposibilidad de que los organismos civiles de control pudieran hacer su trabajo de verificar la autenticidad de los resultados. Semanas antes de los comicios, Roberto Courtney, director del Grupo Cívico Ética y Transparencia, representantes en Nicaragua de Transparencia Internacional, denunció que su organización no había sido acreditada por el Consejo Superior Electoral (CSE) para poder vigilar los procesos de conteo de votos y la legalidad en las urnas.

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Courtney, en diálogo con El Espectador, dijo que aún no habría un pronunciamiento oficial por parte de Ética y Transparencia, y que lo harán “como es correcto, después de que el CSE y los partidos políticos hagan sus respectivas declaraciones”. En la conversación también añadió que “no hubo impedimento alguno con la falta de acreditaciones porque tuvimos nuestros modos de vigilar”.

Por Javier Pardo Barreto

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