La reciente decisión del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, de impugnar ante una corte internacional de arbitraje la deuda de 243 millones de dólares contraída por su país con el Banco Brasileño de Fomento (BNDES) configuró un nuevo y delicado escenario en la política regional suramericana.
Atrás quedó la prometedora foto de la cumbre de Manaos del pasado 30 de septiembre, en la que Brasil, Venezuela, Bolivia y Ecuador anunciaron un ambicioso proyecto de integración regional en varios frentes.
Alineados con las posiciones de Ecuador y estrangulados por la crisis financiera internacional, algunos gobiernos de la izquierda más dura de Suramérica (Venezuela, Paraguay y Bolivia) se plantean ahora revisar sus respectivas deudas con Brasil. Ante la amenaza de una inminente ola de morosidad colectiva, Brasilia advirtió a sus vecinos que si continúan minando su confianza en la concesión de crédito, paralizará la financiación de los grandes proyectos en ciernes para la integración suramericana.
Brasil está en el punto de mira de varios países de la región que manifestaron su solidaridad con el gobierno ecuatoriano tras el conflicto diplomático que enfrenta a Brasilia con Quito, a raíz de una serie de deficiencias detectadas en la presa hidroeléctrica de San Francisco, construida en Ecuador. Existe un cierto resquemor ante las últimas muestras del liderazgo regional brasileño, que algunos gobiernos, como el del venezolano Hugo Chávez, ven como peligrosas y excesivas.
Correa cerró la presa y la ocupó militarmente, expulsó a la constructora del país y posteriormente anunció el inicio de una acción legal ante la Cámara de Comercio Internacional (CCI) de París para eludir la devolución del crédito concedido por el banco brasileño.
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, quien hasta ese momento se había mantenido cauto, dio orden de llamar a consultas a su embajador en Quito y amenazó con revisar 30 proyectos de cooperación con Ecuador, algunos de los cuales ya han quedado suspendidos.
El pasado 26 de noviembre los países que componen la Alternativa Bolivariana para la América (Alba) saludaron la decisión ecuatoriana de cancelar el pago de la deuda contraída con Brasil.
Los días 16 y 17 de diciembre la ciudad brasileña de Salvador de Bahía será el escenario de la cumbre de líderes de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y del Mercado Común del Sur (Mercosur). Será el momento en el que Lula someta su liderazgo regional a otra prueba.