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El presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró este miércoles que el acuerdo con Irán para poner fin a la guerra iniciada el 28 de febrero se firmará “pronto”, “quizá” jueves o viernes.
“Lo más probable es que firmemos un acuerdo. Ellos quieren firmar un acuerdo y se han comportado de manera muy adecuada”, precisó el mandatario norteamericano, durante una rueda de prensa en Evian, en el este de Francia, al término de una cumbre del G7.
Previamente, se había anunciado que la firma podía tener lugar el viernes en Suiza.
El inquilino de la Casa Blanca afirmó además que Washington “sí envió una copia” de su acuerdo con Irán a Israel, tras informaciones sobre tensiones con el primer ministro Benjamin Netanyahu.
Aunque insistió en que mantiene una buena relación con Netanyahu, reafirmó en la cumbre del G7 sus críticas a la campaña de Israel contra Hezbolá en Líbano, señalando que Israel “podría hacer un trabajo mucho mejor”.
El magnate republicano reiteró que Estados Unidos “tomará” el uranio altamente enriquecido de Irán, incluso si “no tiene valor”, y prometió un diálogo “paralelo” con los países del Golfo sobre misiles balísticos.
Estos países fueron blanco de ataques de Teherán durante la guerra estadounidense-israelí contra la República Islámica de Irán.
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Amenazas a Irán, pese a cercanía del acuerdo
Si bien el acuerdo se encuentra por buen camino, Trump aseguró que volverá a “lanzar bombas” si Irán “no se comporta”.
“Es un protocolo de acuerdo” y “si no se comportan, volveremos de inmediato a lanzar bombas justo en toda la cabeza”, aseguró a la prensa el inquilino de la Casa Blanca, durante una reunión con su par egipcio, Abdel Fatah al Sisi.
“Porque se portaron mal durante 47 años”, agregó Trump, en referencia a la república islámica, fundada tras la revolución que condujo al derrocamiento del sah, un aliado de Estados Unidos, en 1979.
La guerra estadounidense-israelí contra Irán comenzó el 28 de febrero con el asesinato, en unos ataques aéreos, del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei.
Otras figuras clave del poder iraní fueron asesinadas durante las cinco semanas de guerra, antes de que entrara en vigor una tregua el 8 de abril.
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¿Qué pasará con el Estrecho de Ormuz?
“El principal objetivo (...) es tranquilizar a los actores del transporte marítimo para que acepten enviar de nuevo sus barcos al Golfo”, resume Stéphane Audrand, investigador asociado al Instituto Francés de Relaciones Internacionales (Ifri).
Para esto, la integración de los países no beligerantes será clave.
Francia tiene desde mediados de mayo su portaaviones Charles de Gaulle frente a la península arábiga y dos buques cazaminas también se encuentran cerca.
El Reino Unido anunció en mayo que iba a “preposicionar en Oriente Medio” su destructor HMS Dragon.
E Italia acercó al Golfo dos cazaminas adscritos a la operación europea Aspides, destinada a garantizar la seguridad del tráfico en el mar Rojo.
Un cazaminas alemán también está presente en el Mediterráneo, pero el ministro de Relaciones Exteriores, Johann Wadephul, recordó que primero necesita solicitar la autorización del Parlamento alemán “una vez se reúnan todas las condiciones”.
Todo este dispositivo tendrá como misión principal detectar y retirar las minas que Teherán afirma haber colocado en este estrecho bordeado por Irán, Omán y Emiratos Árabes Unidos.
La Marina estadounidense dispone de pocos medios para este tipo de operaciones, por lo que la experiencia europea en desminado podría agilizar la reanudación del transporte marítimo, según los expertos.
Estos buques podrían acompañar la salida de los cerca de 2.000 petroleros y cargueros bloqueados en Ormuz, según París y Londres.
“Se trata de una operación logística colosal, incluso en tiempos de paz”, subraya Elisabeth Braw, experta en seguridad marítima en el Atlantic Council.
Aunque Trump aseguró que el estrecho estaría “completamente abierto” el viernes, la agencia de prensa iraní Mehr habla de una reapertura “en un plazo de 30 días”.
Ormuz sigue siendo un importante instrumento de negociación para Teherán, justo cuando va a comenzar un periodo de 60 días de conversaciones con Estados Unidos.
Según Sylvain Domergue, Teherán, que querría instaurar el pago de tasas por “servicios” en el estrecho, podría mostrarse reacio a las operaciones de desminado con el objetivo de “obligar” a los buques a utilizar las rutas que bordean sus costas.
El acuerdo anunciado “no es una paz permanente, sino un acuerdo de 60 días”, recuerda Elisabeth Braw, para quien “lo que importa es la manera en que lo perciben los armadores”.
“Si no están convencidos de que cambia fundamentalmente la situación, no se van a precipitar a sacar sus barcos”, subraya.
La asociación profesional de armadores Bimco estimó que “todavía es muy arriesgado”, ya que ni Estados Unidos ni Irán “están proporcionando información suficiente sobre aspectos clave, como el calendario y las rutas seguras”.
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