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Venezuela: la ofensiva de Maduro contra los comunistas y disidentes chavistas

Varios movimientos de izquierda, tradicionalmente cercanos al oficialismo venezolano, han denunciado una persecución que se asemeja a la sufrida por los partidos de oposición. Una lucha interna que muestra otra cara de la crisis política del vecino país.

Jesús Mesa

24 de agosto de 2020 - 06:07 p. m.
Militantes del partido polÌtico venezolano Tupamaro participan en una manifestación hoy, en las inmediaciones del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), en Caracas (Venezuela).
Foto: EFE - Miguel GutiÈrrez
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El desgaste que ha sufrido la oposición liderada por Juan Guaidó en Venezuela le ha hecho entender a Nicolás Maduro que su principal enemigo ya no está en la otra orilla ideológica, sino dentro de sus propias filas. A una semana de haber anunciado una inusual alianza electoral sin el Partido Socialista Unido de Venezuela, varios movimientos de izquierda, tradicionalmente vinculados al chavismo, han denunciado ser blancos del acoso oficialista por parte del gobierno venezolano, que hasta hace poco los consideraba como sus aliados.

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Tal como ocurriera con los partidos de oposición Primero Justicia (PJ), Acción Democrática (AD) y Voluntad Popular (VP), cuyas directivas fueron suspendidas y reemplazadas por juntas ad hoc, nombradas por el chavismo, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), alineado con el gobierno, anunció que haría lo mismo con Patria Para Todos (PPT) y el Movimiento Tupamaro, aliados tradicionales del chavismo.

Lo ocurrido no es para nada un hecho aislado. La intervención de estos movimientos de izquierda se da en un contexto en el que, aunque Maduro tiene la victoria asegurada en las elecciones legislativas, debido a la negativa de la oposición de participar, ve con preocupación cómo han surgido cada vez más voces disidentes dentro del chavismo.

Los ojos del oficialismo están puestos específicamente sobre una alianza de partidos de izquierda que el pasado 11 de agosto desafió la hegemonía del PSUV: la Alternativa Popular Revolucionaria (APR), liderada por el Partido Comunista de Venezuela, una fracción de Patria Para Todos y siete movimientos políticos minoritarios de tendencia oficialista, que buscan un cambio de dirección del proyecto chavista.

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“Nos une el compromiso de definir una política que vele por el rescate de las conquistas que fueron alcanzadas con Chávez -y que han sido desmontadas por este gobierno– y avance hacia la edificación de un gobierno de y para los trabajadores”, dice el comunicado de su presentación.

“La amenaza de una fractura dentro del chavismo es lo que ha motivado la intervención de estos partidos de izquierda”, explica Ronal Rodríguez, vocero del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario. “Maduro está tratando de concentrar el poder en la figura de un partido, que pretende ser único, y eso tiene unas implicaciones sobre todo dentro del chavismo cuando se ha fracturado más que en el pasado”, agrega.

Rodríguez recuerda que lo ocurrido esta semana tiene un gran parecido con lo que ocurrió en el año 2007, cuando Hugo Chávez lideró la creación del Partido Socialista Unido de Venezuela, cuyo objetivo era el de abarcar a todos los movimientos de izquierda y progresistas del país. Sin embargo, en ese momento, varios movimientos, entre ellos los comunistas y PPT, no quisieron cobijarse bajo la tolda roja y prefirieron apoyar a Chávez desde afuera.

“Lo que estamos viendo es que el PSUV está avanzando ideológicamente hacia el socialismo. Esto es una forma muy clara de enviar una señal de que se está dando una depuración ideológica con aras a profundizar el proceso revolucionario, porque hay que recordar que ya se viene la nueva Constitución”, explica Mauricio Jaramillo Jassir, profesor de la Universidad del Rosario.

“Esto es una señal de querer construir una política más férrea. Para algunos, el régimen venezolano tiende o quiere replicar al modelo chino en Latinoamérica: un partido único, que controle el establecimiento político, y que en un momento determinado se abra económicamente hacia sus aliados, sobre todo con países no democráticos”, afirma por su parte Ronal Rodríguez, del Observatorio de Venezuela.

Partidos de izquierda en rebelión

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Como respuesta a la intervención del Tribunal Supremo de Justicia al partido Patria Para Todos, la dirigencia del Partido Comunista de Venezuela emitió un comunicado donde condena esta decisión y, a la vez, alerta a sus pares del mundo “frente a esta peligrosa tendencia al ejercicio autoritario del poder que se está instaurando en sectores del gobierno nacional”.

“Alertamos a los partidos comunistas y obreros del mundo, a las organizaciones revolucionarias antiimperialistas, frente a esta peligrosa tendencia al ejercicio autoritario del poder que se está instaurando en sectores del gobierno nacional, con su efecto negativo en las libertades democráticas que afectan fundamentalmente los derechos políticos de la clase trabajadora y las fuerzas populares venezolanas”, se lee en el texto.

La preocupación por estas disidencias chavistas ha obligado al número dos del oficialismo, Diosdado Cabello, a pedir un diálogo y limar asperezas. El presidente de la Asamblea Nacional Constituyente les habló a los movimientos sociales, los partidos aliados y a todos los sectores que respaldan a la administración de Maduro a preservar y fortalecer la unidad, porque el incremento de diputados de 167 a 277 aumentaría -dijo- las posibilidades para estos grupos de obtener una representación en la nueva Asamblea Nacional.

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Sin embargo, al parecer, esta invitación al diálogo no ha tenido eco dentro de los movimientos disidentes chavistas, quienes creen que el PSUV les ha traicionado e incumplido promesas a lo largo de los años. Y aunque aún no se sabe cómo actuarán en el futuro, lo cierto es que esta pelea muestra otra cara más de la complicada crisis política que atraviesa Venezuela.

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