
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Cuando los presidentes de la República viajaban al exterior por el tiempo que fuera, un día, incluso, el presidente debía solicitar permiso del Congreso y encargaba a un ministro de la Presidencia, y al encargarse éste asumía todos los poderes.
La Constitución de 1999 eliminó el requisito de solicitud de permiso si el viaje era menor de cinco días, y la necesidad de dejar a un encargado del poder. A pesar de que se supo desde el primer momento que el último viaje del presidente Chávez sería muy prolongado porque debía someterse en La Habana a la cuarta operación quirúrgica, el presidente delegó algunas facultades en el vicepresidente ejecutivo, pero no lo encargó de la Presidencia. De ahí que, sin exagerar ni especular, puede decirse que desde el punto de vista constitucional, Venezuela no tiene Gobierno.
La situación se complica aún más porque Chávez, vencedor de las elecciones del 7 de octubre, debe posesionarse el 10 de enero, fecha improrrogable establecida por la Constitución. Y, según todo lo indica, el jefe de Estado no estará en condiciones de prestar juramento ni de regresar a Venezuela. Si esto ocurre como se teme, el 10 de enero debe asumir la Presidencia de la República el presidente de la Asamblea Nacional, y convocar a elecciones de inmediato, que deben celebrarse en los treinta días siguientes. Además, y como es obvio, debe designar a nuevos ministros y nuevo vicepresidente ejecutivo.
Celebrar elecciones en treinta días, según está pautado en la Constitución, artículo 233, parece prácticamente imposible. Antes de partir hacia Cuba, el presidente Chávez lanzó la candidatura de Nicolás Maduro, el actual vicepresidente ejecutivo, y esto es un hecho irreversible. Ya el oficialismo tiene candidato presidencial, pero no es descartable que concurra solo, sin competidor. La oposición confrontaría una situación tan desventajosa que cualquier candidato que pretenda presentarse difícilmente cuenta con el respaldo necesario. Venimos de una demostración de fuerzas evidentes, el Partido Socialista Unido de Venezuela, PSUV, triunfó en 20 de las 23 gobernaciones de estado mientras el presidente Chávez ya estaba ausente en Cuba, lo cual indica el poder de la maquinaria oficial, y la influencia personal del presidente.
Rodeados de incertidumbre, en una palabra, los venezolanos dependemos del azar, y vivimos en una especie de limbo creado por una inexplicable sucesión de equívocos.
* Historiador y excanciller venezolano.