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Vía para evitar la intervención: no negociar con Irán

El apoyo iraní al régimen de Bashar al Asad no es ni incondicional ni eterno. EE.UU. podría trabajar con Teherán para restaurar la estabilidad.

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Angélica Lagos Camargo
05 de septiembre de 2013 - 11:31 p. m.
Hasan Rohani, presidente iraní, ha pedido diálogo antes de actuar militarmente en Siria.  / AFP
Hasan Rohani, presidente iraní, ha pedido diálogo antes de actuar militarmente en Siria. / AFP
Foto: AFP - BEHROUZ MEHRI
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“Una falta de respuesta de Estados Unidos al régimen de Siria enviaría una peligrosa señal a Irán”, aseguró el secretario de Estado John Kerry. “Nuestra inacción seguramente le daría permiso, al menos, para malinterpretar nuestras intenciones o ponerlas a prueba”, repitió en su última intervención ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, al que acudió para pedir el voto de apoyo para la resolución que autoriza la incursión militar en territorio sirio. Desde que comenzó el conflicto, en septiembre de 2011, se ha argumentado que ningún país tiene intenciones de involucrarse en Siria, por miedo a la reacción de Irán, su gran aliado y poseedor de un arsenal nuclear cuya dimensión es una incógnita.

Las dos naciones han mantenido una relación cercana desde los años de la República Islámica y se han aliado en varios momentos. Siria, contrario a otros países árabes, apoyó a Irán durante la guerra con Irak (1980-88). En 2003, con Irak fuera del escenario por la intervención estadounidense, la alianza se fortaleció más, basada en su apoyo a Hizbolá, a Hamás y a la causa palestina. Siria también ha defendido el derecho de los iraníes a desarrollar un programa nuclear con fines pacíficos. Según un reporte del Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos del 2008, Siria es un interlocutor entre Irán y Hizbolá. El intercambio comercial, sin embargo, es mínimo.

Aunque Irán apoyó con armas y soldados el gobierno de Al Asad para repeler las manifestaciones, durante éstas el ayatolá iraní, que controla la televisión, ordenó mostrar los excesos del régimen sirio, así como los de los rebeldes. Esa, explican expertos, es una muestra de que el respaldo no será ni incondicional ni eterno. “La guerra en Siria no ha fortalecido a Irán, que probablemente quiere salir del atolladero tan pronto como sea posible”, explica Sune Engel Rasmussen en The Atlantic.

Agrega esta publicación que “en primer lugar, la guerra ha creado un problema de imagen regional para los clérigos de Teherán. Desde la Revolución Islámica de 1979, Irán se ha esforzado por ser un faro para la gente oprimida del mundo musulmán y un abanderado en contra de lo que ve como la opresión de los Estados Unidos en la región. El apoyo al régimen de Bashar al Asad hace que Irán se vea muy mal en la calle árabe, donde Irán se esforzó para hacer ver la Primavera Árabe como una extensión lógica de su propia revolución”.

Ante esta situación, Samer Ibrahim Abu Rass, en un análisis del International Crisis Group dice que la crisis siria representa una importante oportunidad para explorar una vía de solución: Washington y Teherán trabajando juntos para lograr la estabilidad regional. “Irán ya hubiera dejado a Al Asad sólo si no fuera porque Siria es su más importante aliado a nivel regional. El líder supremo de la revolución Ali Jamenei estaría dispuesto a “cortar la cabeza de la serpiente” en Damasco y mantener el cuerpo. Al Asad no es tan importante para Teherán, como sí lo es asegurar que la estructura de poder de Siria sea amigable con sus intereses. Conscientes de eso, los iraníes han pedido desde hace mucho tiempo reformas políticas en Siria”, recuerda The Atlantic.

Con la llegada de Hasan Rohani al poder, luego de ganar por amplio margen las elecciones de junio en Irán, las cosas podrían ser más fáciles: este hombre de 64 años y visión reformista habla inglés, alemán, francés, ruso y árabe. Cuenta con el respaldo de islamistas moderados y de otros sectores iraníes. Plantea reformas políticas y se declara un defensor de los derechos civiles. Durante la campaña electoral se comprometió a restablecer las relaciones diplomáticas con el viejo enemigo de Irán: Estados Unidos, que cortó las relaciones con el país a raíz de la toma de la Embajada de EE.UU. en Teherán por estudiantes islámicos en 1979. Apoyó las manifestaciones que estallaron tras las elecciones de 2009 y criticó al gobierno por oponerse a lo que según él es el derecho del pueblo a protestar pacíficamente.

Ali Jannati, diplomático iraní, aseguró en un reciente informe que lo mejor que Irán puede hacer por Siria es ayudar a establecer un diálogo entre el régimen y la oposición. ¿La razón? A Irán no le sirve que surja un gobierno que se aparte de la línea que han apoyado las dos naciones. Rohani ya ha dado señales y ha insistido en que se valdrá de todos los esfuerzos humanos y religiosos para devolverle la paz y la estabilidad al pueblo sirio, pues Irán es consciente de que cualquier conflicto bélico generará numerosos inconvenientes para toda la región. “Irán pondrá todo su empeño político e internacional para evitar un supuesto ataque a Siria”.

 

 

alagos@elespectador.com

Por Angélica Lagos Camargo

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