El fabricante multinacional de automóviles Volkswagen concedió vacaciones colectivas a 4.200 de sus 5.000 empleados en Taubaté, su segunda mayor fábrica en Brasil, con el fin de reducir los inventarios y adecuar la producción a la caída de la demanda, informaron hoy fuentes sindicales.
Las vacaciones por tres semanas de que gozarán los 4.200 trabajadores a partir del 18 de abril paralizará totalmente la producción de la fábrica de Taubaté, en donde Volkswagen produce los modelos Voyage y Up, según el Sindicato de Metalúrgicos de Taubaté.
Volkswagen tan sólo informó en un comunicado de que está adoptando medidas de "flexibilización para adecuar el volumen de producción a la demanda del mercado".
El sector automotor enfrenta una grave crisis en Brasil como consecuencia de la fuerte caída de la demanda interna y de las exportaciones, principalmente las dirigidas a Argentina.
Según la dirección del sindicato, con la concesión de vacaciones colectivas Volkswagen pretende adaptar las condiciones de producción en Taubaté para reducir de los actuales tres a dos los turnos de trabajo en la fábrica.
La medida obligará al fabricante de origen alemán a distribuir entre los otros dos turnos a los cerca de 920 empleados que actualmente comienzan a trabajar a partir de las diez de la noche.
Como consecuencia de la caída de la demanda, los fabricantes brasileños enfrentaron el año pasado una caída del 15 % en la producción, del 7,5 % en las ventas y del 40 % en las exportaciones.
Según las últimas estadísticas de la Asociación Nacional de Fabricantes de Vehículos Automotores (Anfavea), las ventas de automóviles en el mercado interno en febrero se limitaron a 185.944 unidades, con una caída del 28,3 % frente al mismo mes de 2014 y del 26,7 % en comparación con enero.
Las exportaciones de vehículos, con la colocación en el exterior de tan sólo 31.266 unidades en febrero, bajaron un 9,2 % en términos interanuales y se desplomaron un 91,8 % con respecto a enero.
El mercado interno se ha visto afectado por la eliminación de los subsidios que el Gobierno brasileño concedió en los últimos años a la compra de automóviles.
Las ventas también se ha visto dificultada por el encarecimiento del crédito y el aumento de los tasas de interés, que están en su mayor nivel en los últimos cuatro años.