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Torre de Tokio: 64.000 amigos

Columna para acercar a los hispanohablantes a la cultura japonesa.

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Gonzalo Robledo * @RobledoEnJapon / Especial para El Espectador, Tokio
19 de abril de 2026 - 02:00 a. m.
Portada de “La enseñanza del español en las universidades japonesas”.
Portada de “La enseñanza del español en las universidades japonesas”.
Foto: Cortesía de los autores
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La semejanza fonética del español y el japonés, idiomas que comparten una pronunciación casi idéntica de las cinco vocales, anima a muchos japoneses a estudiar un idioma que asocian al Quijote, García Márquez, al flamenco, a algunas materias primas y, en los últimos meses, a las canciones de Bad Bunny. (Lea más columnas de Gonzalo Robledo sobre Japón).


El gusto por aprender español se inició en 1897 con 17 estudiantes en la entonces llamada Escuela de Lenguas Extranjeras de Tokio. En 2021 eran 64.000 estudiantes, distribuidos en 228 universidades de todo el país.

“Ya tuve la primera clase con los estudiantes nuevos y salí feliz”, cuenta Ángela Yamaura, profesora titular de español en la Universidad de Chuo, institución educativa de la capital nipona que inicia sus cursos en abril.

Ángela, colombiana que llegó a Japón hace 28 años, acaba de participar en una investigación titulada “La enseñanza del español en las universidades japonesas”.

Tiene 136 páginas, es un documento oficial de acceso libre y lo publica el Observatorio Global del Español del Instituto Cervantes.

Lo firman el profesor español Juan Carlos Moyano, la profesora japonesa Yoshimi Hiroyasu y Ángela Yamaura, en ese orden.

Ángela atribuye la calidad del trabajo al alto perfil investigador de sus compañeros. “Ellos me pusieron una escalera y yo aprendí”, dice y añade que el resultado es una base de datos verificable cuya metodología permite que sea repetida por otros investigadores.

Fueron casi cuatro años de reuniones matinales por Zoom en las que localizaban fuentes, cotejaban datos, diseñaban gráficos y elaboraban cuestionarios para conocer la situación de los 845 profesores japoneses y nativos de español, muchos de ellos contratados a tiempo parcial.

El estudio permite conocer datos curiosos como que la televisión pública japonesa NHK emite clases de español desde 1956 y que Tokio es la ciudad japonesa con más clases de español, con 73 universidades impartiéndolas, el 65,8% del total del país.

También sirve para enterarse de que en la comunidad hispanohablante de Japón los españoles son el 5% y los peruanos el 67%.

Sin embargo, los profesores de español son el 18,3% españoles y los peruanos solo el 3,9%.

La tarea pendiente, subraya Ángela, es pedirle al gobierno japonés que incluya el español como idioma opcional en los exámenes de ingreso a las universidades del país, donde ahora los estudiantes pueden escoger, además del inglés, el chino, el coreano, el alemán y el francés.

Entre los episodios de la investigación Ángela destaca uno. Cuando se terminaron las reuniones de Zoom, su marido, que siempre las escuchaba atento, la miró desolado y le dijo: “Me siento triste”.

Para remediar su melancolía, Ángela considera un segundo estudio sobre cómo manejan el español las grandes empresas japonesas.

* Periodista y documentalista colombiano radicado en Japón.

Por Gonzalo Robledo * @RobledoEnJapon / Especial para El Espectador, Tokio

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