La expresión “archipiélago nipón”, habitual en contextos geográficos, meteorológicos y geológicos, empezó a tener connotaciones políticas e identitarias cuando la primera ministra Sanae Takaichi la usó en su eslogan electoral “Por un archipiélago nipón fuerte y próspero”. (Lea acá más columnas de Gonzalo Robledo sobre Japón).
La frase le sirvió a la política ultraconservadora para convencer a millones de ciudadanos de todas las edades con derecho a voto de que votaran por su partido, el Liberal Democrático (PLD), en la las elecciones legislativas del pasado fin de semana.
Como resultado, el PLD obtuvo una victoria aplastante y se quedó con dos tercios de los escaños de la Cámara Baja, la más poderosa del Parlamento bicameral nipón.
“Archipiélago nipón” es una expresión usada a diario en las previsiones meteorológicas de los medios nipones.
Al hablar de geografía, la frase describe las 14.125 islas que en 2023 fueron contabilizadas por la Agencia de Información Geoespacial (GIA por sus siglas en inglés), usando tecnología actualizada.
“En el contexto político ‘archipiélago nipón’ transmite la unidad del país”, me explica Tatsuhiro Nukui, editor de libros didácticos y voluntario de una ONG para apoyar refugiados extranjeros en Japón.
En una nación rica pero afligida por un largo catálogo de indicadores de declive (inflación, salarios bajos, moneda debilitada, contracción demográfica y una deuda pública descomunal), la propuesta de Takaichi de trabajar por un archipiélago “fuerte” y “rico” funcionó como un bálsamo en el electorado.
En los carteles de propaganda, la frase “Por un archipiélago nipón fuerte y próspero” enmarca la imagen de Takaichi con su vestido azul oscuro, blusa blanca y collar de perlas blancas.
Su sonrisa, contenida y discreta —de azafata dando la bienvenida al avión—, suaviza la rigidez de un eslogan que evoca la famosa máxima nacionalista del siglo XIX “País rico, ejército fuerte”.
Aquella proclama ayudó a consolidar el fortalecimiento económico-militar que permitió a Japón convertirse en potencia y sentó las bases del imperialismo del siglo XX, cuando libró guerras contra China, Rusia y se anexó territorios en Asia.
Tras la arrolladora victoria de su partido, Takaichi reiteró su intención de suspender dos años el impuesto del 8% sobre los alimentos.
La propuesta desconcertó a los expertos que preguntaron de dónde saldrá el dinero para financiar un monto equiparable al presupuesto para educación y advirtieron los efectos bajistas sobre el yen.
Japón importa cerca del 60 % de los alimentos que consume y una moneda aún más débil encarecería los productos básicos y pondría a prueba su eslogan.
Una frase citada por el diario Asahi, “Takaichi se ha ganado el mandato del pueblo, pero no el de los mercados financieros”, confirma que a la mandataria aún le queda una isla importante para completar el archipiélago.
* Periodista y documentalista colombiano radicado en Japón.