Publicidad

Torre de Tokio: aro grande 


Columna para acercar a los hispanohablantes a la cultura japonesa.

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Gonzalo Robledo * @RobledoEnJapon / Especial para El Espectador, Tokio
25 de mayo de 2025 - 02:00 a. m.
El Grand Ring de la Exposición Universal de Osaka 2025, pocos minutos antes de que el evento abra sus puertas al público.
El Grand Ring de la Exposición Universal de Osaka 2025, pocos minutos antes de que el evento abra sus puertas al público.
Foto: Gonzalo Robledo
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Cada mañana un hombre de mediana edad, al que llamaremos el señor Watanabe, agarra una escoba y un recogedor de basuras, y recorre el llamado Grand Ring (Gran Anillo o Gran Aro), el mirador circular que rodea la Exposición Universal de Osaka 2025 y catalogado en el “Libro Guinness” como la estructura arquitectónica de madera más grande construida en tiempos actuales.

Es de suponer que el señor Watanabe solo se ocupa de barrer una fracción de los 61.000 metros cuadrados de Grand Ring, extensión que los aficionados al fútbol equiparan a unas 10 canchas aprobadas por la FIFA y conectadas en una circunferencia de dos kilómetros.

Gracias a la tarea concienzuda del señor Watanabe, que recoge cada mañana las inevitables basuras dejadas, olvidadas -y pocas veces arrojadas- por los más de 100.000 visitantes que llegan a diario a la Expo de Osaka, centenares de escolares pueden extender su mantel de plástico en el suelo y sentarse a comer, junto a sus compañeros de clase, el almuerzo traído desde casa.

Al observar las monumentales columnas de madera es inevitable pensar en la arquitectura religiosa japonesa, cuyos templos centenarios conservados hasta hoy nos permiten conocer la dignidad estética de la madera desnuda y el ingenio de viejas técnicas de ensamblaje sin clavos.

Aunque por supuesto las maderas de ciprés, cedro y pino ya no huelen, en los días más calurosos es obligatorio reguardarse a la sombra que brindan los árboles convertidos hoy en una estructura rectilínea que sostiene la pasarela elevada.

Las alturas del Gran Aro varían entre 12 y 20 metros. Desde arriba se puede dar, figurativa y literalmente, la vuelta al mundo.

La ruta donde me encuentro a diario con el señor Watanabe al llegar al recinto de la Expo contiene vecindarios imposibles donde países localizados en continentes distintos comparten dirección.

Corea del Sur limita con Alemania, los jardines de Mónaco envían sus aromas a Turquía y los melismas de los cantos de Arabia Saudí se fusionan con los bajos del rock que tocan en el escenario del pabellón australiano.

El autor del Grand Ring, el arquitecto Sou Fujimoto, ideó la construcción como un símbolo de la unidad mundial y de la necesidad de volver a utilizar materiales reciclables en una de las industrias cuyo uso masivo de materiales como el cemento, el acero y vidrio la convierten en uno de los mayores contribuyentes a la contaminación global.

El círculo, como metáfora universal del abrazo y la inclusión, funciona además como un elemento práctico de orientación, ya que a lo largo de toda su circunvalación tiene columnas numeradas que funcionan como dirección: Bélgica 12, Usbekistán 20, España 30, Honduras 42, Colombia 77.


* Periodista y documentalista colombiano radicado en Japón.

Por Gonzalo Robledo * @RobledoEnJapon / Especial para El Espectador, Tokio

Conoce más

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.