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Torre de Tokio: bandera comestible

Columna para acercar a los hispanohablantes a la cultura japonesa.

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Gonzalo Robledo * @RobledoEnJapon / Especial para El Espectador, Tokio
07 de junio de 2026 - 02:00 a. m.
Versión actual del almuerzo de arroz y ciruela encurtida promovido durante la Segunda Guerra Mundial por simbolizar la bandera nipona.
Versión actual del almuerzo de arroz y ciruela encurtida promovido durante la Segunda Guerra Mundial por simbolizar la bandera nipona.
Foto: Cortesía de Gonzalo Robledo
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Aunque cada día millones de japoneses devoran literalmente su bandera nacional —hecha con un rectángulo de arroz hervido y adornado con una ciruela encurtida en el centro—, el gobierno de la primera ministra Sanae Takaichi prepara una ley para penalizar acciones menos destructivas pero consideradas como escarnio del símbolo patrio. (Lea más columnas de Gonzalo Robledo sobre Japón).


El actual código penal japonés solo considera un delito romper, quemar o desfigurar pabellones nacionales extranjeros. El proyecto de ley propone hasta dos años de cárcel y multas de hasta 200.000 yenes (unos 1.250 dólares) por actos como dañar o arrancar públicamente la bandera nipona.

La divulgación de esas escenas en las redes sociales también estará sujeta a sanciones. Takaichi, una política nacionalista proclive al rearme, lleva años intentando penalizar las ofensas a la bandera pues las juzga como insultos a la nación.

Si se aprueba la propuesta, Japón entrará en la lista de países como México, Argentina, Venezuela y España donde las penas van desde sanciones económicas hasta horas, días, meses o años en prisión.

Estados Unidos y Colombia protegen con sus leyes sus respectivas banderas pero en ambos países los pabellones pueden ser canales de comunicación aptos para protestas contra el Gobierno o las instituciones.

La Federación de Colegios de Abogados de Japón se opone a la nueva ley y cita una sentencia estadounidense según la cual castigar la quema de la bandera debilita la libertad misma que el símbolo representa.

Entre las excepciones de la futura ley destacan las representaciones creativas, incluidas aquellas del anime, videojuegos o el contenido generado por inteligencia artificial. Se excluye además el almuerzo del sol naciente o Hinomaru-bento, el fiambre en forma de bandera elevado a rango de símbolo patrio por el gobierno ultranacionalista durante la Segunda Guerra Mundial.

Llevar a la escuela en una caja de aluminio para portar comidas el rectángulo de arroz con la ciruela encurtida el centro era un homenaje a los soldados que luchaban por la patria. También se contribuía a la causa bélica ahorrando comida, pese a que muchas madres escondían bajo el arroz una suculenta y bien prensada porción de carne o una capa fina de huevo revuelto.

Los historiadores de la gastronomía sitúan su origen en el siglo VIII, cuando se empezaron a aprovechar las propiedades anti bacterianas del encurtido para mantener fresco el arroz.

Desde que Japón se recuperó de la derrota bélica de 1945 y su economía se recompuso, el almuerzo del sol naciente pasó a ser un plato más que se sirve acompañado de otras viandas. Que el emblema nipón por excelencia pueda ser mordido, ingerido, digerido y excretado sin temor a consecuencias legales, no deja de ser una lección sobre la arbitrariedad de los símbolos.

* Periodista y documentalista colombiano radicado en Japón.

Por Gonzalo Robledo * @RobledoEnJapon / Especial para El Espectador, Tokio

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