
Bandera japonesa frente al hotel Okura en el centro de Tokio.
Foto: Gonzalo Robledo
Un diplomático europeo, con el que coincidí en un restaurante a la hora del almuerzo en Tokio, me comentó que había encontrado parecidos entre su oficio como representante de los intereses de su país y el de los empleados japoneses de las grandes empresas. (Recomendamos más columnas de Gonzalo Robledo sobre Japón).
“Ambos trabajos conllevan una tremenda aversión al riesgo”, me dijo y enumeró una lista de razones que, en su profesión, incluían el temor a ocasionar crisis...
Por Gonzalo Robledo * @RobledoEnJapon / Especial para El Espectador, Tokio
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