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Torre de Tokio: lavadora humana

Columna para acercar a los hispanohablantes a la cultura japonesa.

Gonzalo Robledo * @RobledoEnJapon / Especial para El Espectador, Tokio

17 de enero de 2026 - 09:00 p. m.
Prototipo industrial de la lavadora humana expuesto en la Expo de Osaka 2025, en Japón, por la marca Science.
Foto: Archivo particula
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La lavadora de humanos, un enorme electrodoméstico diseñado para dejar al usuario impecable en solo diez minutos, fracasó en la Exposición Universal de Osaka de 1970 y tuvo que esperar cincuenta y cinco años para convertirse en un promisorio producto comercial. (Lea acá más columnas de Gonzalo Robledo sobre Japón).

Su fabricante, la empresa nipona Science, empezó a recibir consultas de todo el mundo después de haber bañado unos 1.300 visitantes de variadas edades y nacionalidades durante los seis meses que duró la Expo Osaka 2025, según informa la agencia de noticias japonesa Kyodo.

La versión comercial del aparato tiene la apariencia y el tamaño de un carrito para vender helados y está dotado de una puerta lateral transparente por la que el usuario entra y se sienta a disfrutar de un baño de burbujas finas de alta presión que asean sin necesidad de jabón o frotado.

El aparato tiene demanda en este siglo debido al envejecimiento de la población, un fenómeno social en el que Japón, con su alta calidad de vida y su prolongada longevidad, se ha adelantado por varias décadas a otros países industrializados.

Las primeras unidades de la lavadora humana se distribuirán en asilos para la tercera edad japoneses en marzo próximo y el público general las podrá adquirir a finales de este año por unos 9.200 dólares, el mismo precio de una motocicleta japonesa de alta gama.

Los creadores de la primera lavadora de humanos se anticiparon más de medio siglo al futuro, de forma parecida a lo que ocurrió con el aparato de fax, que fue presentado en la Exposición de Londres en 1851 como “el telégrafo de la imagen” y tuvo que esperar más de un siglo hasta que la sociedad necesitó enviar mensajes más rápidos que el papel.


En 1970 pocos se imaginaban que bañar a miles de ancianos dependientes representaría una tarea costosa agravada por la escasez de enfermeros o asistentes sociales.


Japón tenía en ese entonces 23 millones de personas menos que los 123 millones de habitantes de hoy, y los mayores de 65 años representaban menos de un 7 por ciento de la población.


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Hoy los mayores de 65 años son el 29 por ciento y cada vez hay más japoneses en edad productiva que tienen que dejar sus trabajos para cuidar a sus padres ancianos.


La lavadora de humanos se suma a otras tecnologías sofisticadas como los zapatos con GPS que rastrean los paseos de los ancianos o los exoesqueletos eléctricos que se ciñen a las extremidades y permiten caminar a quien tiene problemas de movilidad.


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Perfeccionados en el laboratorio demográfico japonés estos productos esperan su segundo mercado en otros países cuyo número de ancianos aumentará en las próximas décadas.

* Periodista y documentalista colombiano radicado en Japón.

Por Gonzalo Robledo * @RobledoEnJapon / Especial para El Espectador, Tokio

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