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Torre de Tokio: tragedias noveladas

Columna para acercar a los hispanohablantes a la cultura japonesa.

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Gonzalo Robledo * @RobledoEnJapon / Especial para El Espectador, Tokio
01 de febrero de 2026 - 02:00 a. m.
NATORI (Japón), 11/03/2025.- Minuto de silencio por las víctimas del terremoto ocurrido a las 14:46 en Natori, prefectura de Miyagi, Japón, el 11 de marzo de 2025. Japón conmemora el 14.º aniversario del terremoto de magnitud 9,0 y el tsunami que azotaron la costa noreste de Japón el 11 de marzo de 2011, lo que desencadenó el accidente nuclear en la central nuclear de Fukushima Daiichi de la Tokyo Electric Power Company, que causó más de 19.000 muertes relacionadas con el desastre y al menos 2.520 personas aún desaparecidas, según la Policía Nacional.
NATORI (Japón), 11/03/2025.- Minuto de silencio por las víctimas del terremoto ocurrido a las 14:46 en Natori, prefectura de Miyagi, Japón, el 11 de marzo de 2025. Japón conmemora el 14.º aniversario del terremoto de magnitud 9,0 y el tsunami que azotaron la costa noreste de Japón el 11 de marzo de 2011, lo que desencadenó el accidente nuclear en la central nuclear de Fukushima Daiichi de la Tokyo Electric Power Company, que causó más de 19.000 muertes relacionadas con el desastre y al menos 2.520 personas aún desaparecidas, según la Policía Nacional.
Foto: EFE - JIJI PRESS
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Cuando los novelistas japoneses ambientan sus obras en una tragedia nacional, sea un terremoto o un tsunami, eluden por lo regular la representación del desastre y se centran en consecuencias invisibles como el duelo prolongado, la desorientación moral o la fragilidad de las relaciones humanas.
(Lea acá más columnas de Gonzalo Robledo sobre Japón).

Cinco años después del terremoto de Kobe de 1995, el escritor Haruki Murakami rindió homenaje a las casi 6.500 víctimas mortales del seísmo que devastó la ciudad donde creció con un libro de cuentos titulado en español “Después del terremoto”.


En uno de los relatos, una mujer que vive en Tokio obsesionada con las noticias televisivas de la catástrofe abandona a su esposo sin ninguna explicación lógica y le deja una nota diciendo: “Eres cariñoso, amable y guapo, pero vivir contigo es como vivir con una masa de aire”.


Con la habitual reacción anestesiada de los personajes de Murakami, el hombre, ya divorciado, viaja al norte de Japón y se mete en la cama con una de esas enigmáticas mujeres que en los relatos del autor nipón más leído de este siglo funcionan como fugaces mensajeras de algo desconocido.


Su apetito sexual desaparece cuando por su mente empiezan a cruzar imágenes evocativas de Kobe: “Autopistas, llamas, humo y montañas de escombros y grietas en las calles”.


La espontánea amante cierra el relato con la frase usada en las historias de aventuras para anunciar futuros episodios: “Pues el viaje solo acaba de empezar”.


La obra de Murakami es considerada por la crítica japonesa como una “novela del desastre” (shinsai shosetsu) un género en el que también se encasilla “Tokio, estación de Ueno”, de la escritora de origen coreano Yu Miri.


Su protagonista, Kazu, es un hombre que dejó su Fukushima natal para ir a Tokio a trabajar como obrero de la construcción en las infraestructuras de los Juegos Olímpicos de 1964.


Casi medio siglo después, Kazu vive sin hogar en el parque de Ueno cuando ocurre la triple tragedia de terremoto, tsunami y accidente nuclear de la planta que desde Fukushima produce electricidad para Tokio.


Miles de paisanos suyos se ven obligados a evacuar Fukushima para evitar la contaminación y gran parte de la provincia queda desierta.


Kazu y Fukushima lo dieron todo por el progreso de Tokio y la capital solo les devuelve sueños incumplidos.


En ambas historias el desastre sirve para revelar fracturas que ya existían: relaciones vacías y sueños incumplidos.


Para Murakami escribir sobre Kobe fue una obligación moral que añadió una obra más a su vasta colección. Yu Miri se fue a vivir a Fukushima, abrió una librería y un teatro, y convirtió el escenario de su obra en la realidad cotidiana del resto de su vida.


* Periodista y documentalista colombiano radicado en Japón.

Por Gonzalo Robledo * @RobledoEnJapon / Especial para El Espectador, Tokio

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Felipe(dw15k)Hace 56 minutos
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