El Gobierno griego admitió el jueves “décadas de fracasos” detrás del mortal accidente ferroviario que dejó al menos 57 muertos, según un balance policial provisorio. En paralelo, crecen la indignación y las protestas por la tragedia.
El jefe de la estación ferroviaria de Lárisa (centro), señalado como responsable de la catástrofe, fue detenido el miércoles y será acusado de homicidio culposo y lesiones corporales, después de que las autoridades atribuyeran el drama a un “error humano”.
El hombre, de 59 años, se expone a prisión perpetua, en caso de ser condenado por el accidente ocurrido en la medianoche del martes. El funcionario, quien estaba de guardia cuando ocurrió el accidente, deberá explicar cómo un tren de pasajeros pudo circular en la misma vía que un tren de carga en dirección opuesta.
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El portavoz del Gobierno, Yiannis Economou, dijo que la investigación analizará los “retrasos en la ejecución de los trabajos ferroviarios causados por las deficiencias crónicas del sector público y décadas de fracasos”. Cinco años después de la privatización de la compañía ferroviaria Hellenic Train, que fue vendida al grupo italiano Ferrovie dello Statto (FS), los sistemas de seguridad todavía no han sido automatizados. El Gobierno decretó tres días de duelo nacional y, horas después del accidente, el ministro de Transporte presentó su renuncia.
Los sindicatos ferroviarios señalan que desde hace años se conocen las deficiencias de esta línea que conecta Atenas con Tesalónica. Una portavoz de los bomberos dijo que los equipos de rescate trabajaron toda la noche en la búsqueda de sobrevivientes, pero las posibilidades de encontrarlos disminuyen. “El tiempo no está de nuestra parte”, admitió.
Vagones arrugados como papel: testimonios tras el accidente
El primer ministro, Kyriakos Mitsotakis, aseguró el miércoles que el accidente será investigado a fondo. “Todo demuestra que, lamentablemente, el drama se debe a un trágico error humano”, declaró. Tras la colisión, dos vagones quedaron aplastados y un tercero se incendió con las personas atrapadas dentro. Los sobrevivientes describieron escenas de horror y caos, esquivando vidrios rotos y escombros cuando el tren se volcó, y denunciaron que debieron romper ventanas para salir.
Los rescatistas en el lugar dijeron que nunca habían intervenido en un desastre de esta magnitud. El vagón restaurante del tren se incendió y la temperatura en su interior alcanzó los 1.300 °C, según los bomberos. Horas después del accidente no se supo con certeza cuántas personas viajaban a bordo, lo que complicó los esfuerzos por determinar cuántos desaparecidos hay.
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Roubini Leontari, forense del hospital de Lárisa, dijo a la cadena ERT el jueves que todavía hay diez personas desaparecidas, incluyendo dos ciudadanos de Chipre. “Era un tren lleno de estudiantes, de jóvenes de una veintena de años”, declaró a periodistas Costas Bargiotas, médico del hospital de la ciudad griega. “Es realmente impactante ver los vagones arrugados como si fueran de papel”, agregó. Muchos cadáveres quedaron calcinados y algunos pasajeros fueron identificados por partes de sus cuerpos, a partir de muestras recogidas entre los familiares.
Protestas por el accidente ferroviario en Grecia
El miércoles, a las afueras de la sede de Hellenic Train, estalló una violenta protesta y la policía utilizó gases para dispersar a los manifestantes. En Lárisa, los habitantes organizaron una vigilia con flores para recordar a las víctimas. Nikos Savva, un estudiante de medicina de Chipre, dijo que el desastre era cosa de tiempo: “La red ferroviaria parecía problemática, estaba desgastada, con personal mal pagado”.
La Confederación Panhelénica de Ferroviarios, que reúne a todos los sindicatos, convocó una huelga de 24 horas este jueves para denunciar “la falta de respeto del Gobierno” hacia su sector, que ha visto desdeñadas sus demandas de mejoras laborales. Los trabajadores del metro de Atenas también indicaron que iban a parar el servicio varias horas.
Los hospitales en Lárisa, Tesalónica y Katerini atendían a decenas de heridos. En la primera ciudad mencionada, cientos de personas acudieron a donar sangre para los heridos. La tragedia plantea interrogantes sobre la reelección del primer ministro, que se espera que convoque a nuevos comicios en abril.
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