13 Aug 2021 - 8:36 p. m.

Así se construyó hace 60 años el Muro de Berlín

A primera hora del domingo 13 de agosto de 1961, las autoridades comunistas de la Alemania del este empezaron a construir el Muro de Berlín, cortando la ciudad en dos y taponando la última abertura del telón de acero.

Redacción Mundo y EFE

Dos meses después de que el jefe de Estado de la Alemania comunista, Walter Ulbricht, asegurara el 15 de junio de 1961 que “nadie tiene la intención de construir un muro”, Berlín amaneció dividida por postes de hormigón con alambres de espino y barricadas levantadas desde el sector oriental con trozos de asfalto y adoquines.

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Los ciudadanos eran testigos atónitos de los preparativos de lo que sería el inicio de una división cimentada a través de un muro, que se iría ampliando, modernizando y perfeccionando hasta el año de su caída, en 1989, para cumplir su cometido de evitar la fuga desde la Alemania comunista.

Durante más de 28 años, los 156,4 kilómetros de muro constituyeron una representación física del “telón de acero” que dividió Alemania y Europa y fueron escenario de al menos 140 muertes, pero también de al menos 5.075 fugas exitosas.

Casi 44 kilómetros transcurrían por el medio de la ciudad, los 112 restantes rodeaban como un corsé el Berlín Occidental por el norte, el oeste y el sur. Hoy, sesenta años después de su construcción y casi 32 desde su caída, la historia del llamado muro de la vergüenza sigue atrayendo a millones de turistas y curiosos cada año.

¿Por qué construyeron el muro de Berlín?

Tras el final de la Segunda Guerra Mundial dos sistemas políticos, sociales y económicos muy opuestos se erigieron en el mundo: el capitalismo, liderado por Estados Unidos, y el comunismo de la Unión Soviética. Alemania había sido ocupada tras la guerra y dividida en dos bloques por parte de las naciones aliadas que salieron victoriosas del conflicto. Uno estaba formado por EE. UU. y sus aliados, Francia e Inglaterra. Así se formó la República Federal Alemana. El otro bloque estaba del lado oriental, al comando de los soviéticos que a su vez formaron otra nación: la República Democrática Alemana.

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Los años subsiguientes a la repartición y división de Alemania transcurrieron con relativa normalidad, pues, los ciudadanos de ambas naciones podían transportarse de una a otra sin mayor dificultad. Pero pronto, terminando la década de 1950, los contrastes entre la Alemania Occidental y la Alemania Oriental se hicieron evidentes y se acentuaron las diferencias. Mientras la parte de Occidente se levantaba de la guerra y prosperaba con un modelo democrático y una economía más fuerte, su contraparte oriental se quedaba estancada por las limitaciones del Partido Comunista como uno de los aliados del Pacto de Varsovia.

Las condiciones peyorativas y la desigualdad en la República Democrática Alemana (RDA) obligaron a muchos a partir al lado occidental, y así comenzó a decrecer su población. La nación perdía fuerza de trabajo por la migración. Las autoridades soviéticas estaban alarmadas con el número de médicos, profesores y también ingenieros que se iban al lado occidental. Se estima que uno de cada seis alemanes del Este viajó a la parte occidental. Ese éxodo se conoció como la Republikflucht, o fuga de la República en español, que describía cómo la nación estaba perdiendo sus trabajadores especializados, y con ello la viabilidad del Estado se había puesto en riesgo.

Frente a ello, las autoridades de la RDA implantaron estrategias para evitar la fuga, como poner púas, cercas, postes y barreras para impedir el paso de sus ciudadanos hacia Alemania Occidental. Pero al no ser suficiente se buscó una solución más radical. En mayo de 1961, Walter Ulbricht, jefe de Estado de la RDA, le solicitó a Moscú un cierre de la frontera para evitar la fuga. Y aunque el centro del poder soviético no quería hacer una barrera para separar los dos bloques porque no consideraba esa decisión como una vía diplomática y las tensiones con Estados Unidos y sus aliados ya eran elevadas, finalmente accedió a ello. Así se puso en marcha la llamada Operación Rosa, como se le conoce al plan para levantar un muro.

Más de 140 muertos en 156 km

El alcalde-gobernador de Berlín, Michael Müller, que nació en la parte occidental de la ciudad tres años después de la construcción del muro, habló de una “brutal barrera que dividía el mundo libre del no libre”. En ningún otro lugar, el carácter cruel de la dictadura del Partido Socialista Unificado (SED, por sus siglas en alemán), se mostró de forma tan evidente como con el muro, afirmó Müller. Recordó que hasta antes de la construcción de su construcción, alrededor de 3,5 millones de ciudadanos habían huido al oeste, a lo que la respuesta del régimen comunista fue encerrar a su población.

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Al menos 140 personas murieron y ni siquiera los niños estaban seguros de las mortales balas de los soldados de la República Democrática Alemana (RDA), dijo Müller.

Hasta bien entrados los años 80, la cúpula de la RDA “perfecciono la barrera intraberlinesa hasta convertirla en una obra de construcción de insuperable monstruosidad”, y aún así, muchos intentaron sortearla, muchos pagando con su vida, señaló.

El sentir general con “este violento aislamiento era de espanto, miedo, tristeza y resignación, pero también hubo una ola de solidaridad y de valiente protesta y desafío contra la frontera inhumana”, concentrado especialmente en la Bernauer Strasse, símbolo de la división alemana por haber quedado partida por el muro.

Los restos del muro

Los restos más conocidos que quedan en pie se encuentran entre otros lugares en la llamada East Side Gallery -1,3 kilómetros de muro con grafitis de diversos artistas, entre ellos el famoso “beso de tornillo” entre los líderes soviético y germano-oriental, Leonid Brézhnev y Erich Honecker, obra de Dmitri Vrúbel-, y en la plaza Potsdamer Platz.

El tramo en la calle Niederkirchner Straße -cerca de Checkpoint Charlie, antiguo control fronterizo entre el este y el sector estadounidense-, atrae también a los curiosos, así como los restos en la calle Bernauer Strasse, símbolo de la división alemana por haber quedado partida por el muro y donde se encuentra también el centro de documentación del muro.

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Por su ubicación, otros pedazos de muro pasan desapercibidos para turistas y berlineses, como el tramo en el cruce de las calles Dolomitenstrasse y Maximilianstrasse en el distrito de Pankow, en el norte de la ciudad, que el año pasado perdió 60 de sus 70 metros todavía en pie para hacer sitio a un proyecto de vivienda nueva.

El alcalde-gobernador de Berlín, el socialdemócrata Michael Müller, calificó hoy en un comunicado la construcción del muro de “acontecimiento decisivo” para la ciudad y para todo el país.

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