
Harmony Simon, una cartera, visitaba a Martine Combe en Aix-les-Bains en julio.
Foto: James Hill para The New York Times
Cuando Harmony Simon, una cartera en Aix-les-Bains, un pueblo a orillas de un lago en el sureste de Francia, tocó el timbre del apartamento de una jubilada en una calurosa mañana reciente, no estaba allí para entregar el correo.
Estaba allí para verificar que la mujer jubilada, Martine Combe, de 68 años, que padece diabetes y asma, no hubiera sucumbido a un golpe de calor.
Después de que Combe la dejó entrar, Simon, de 41 años, se apresuró a inspeccionar las ventanas, que su anfitriona había cubierto con trozos despegados de papel de aluminio....
Por Ségolène Le Stradic | The New York Times
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