
Un trabajador de la ONG World Central Kitchen distribuye comida caliente en una zona residencial de Kiev, Ucrania, el 17 de enero de 2026.
Foto: EFE - MARIA SENOVILLA
Es el cuarto invierno de la invasión a gran escala. Y es muy difícil. Los misiles y drones rusos destruyen deliberadamente la infraestructura energética de la cual depende la supervivencia de la población civil. En enero y febrero, la temperatura desciende hasta menos veinticinco grados centígrados. Las ciudades ucranianas literalmente se congelan. Millones de personas tienen acceso limitado, o no tienen acceso en absoluto, a la calefacción, el agua y la electricidad.
Recuerdo que en 2022, cuando los rusos empezaron por primera vez a golpear...
Por Oleksandra Matviichuk*
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