
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
En su visita oficial a Gran Bretaña, el rey Felipe de España se dirigió a las dos cámaras del parlamento de ese país para invitarlas a trabajar en un nuevo acuerdo sobre Gibraltar.
Desde 1714, los españoles le cedieron a los ingleses parte del extremo sur de la península Ibérica.La idea era terminar así una guerra de más de una década que se desató cuando Carlos II murió sin dejar sucesores para el trono. Desde entonces, el gobierno Español ha tenido varios intentos de recuperar la soberanía de Gibraltar.
El reclamo por la soberanía española sobre el Peñón se volvió una de las banderas políticas de la dictadura de Francisco Franco y, más recientemente, en 2002, se propuso el gobierno compartido del territorio. Ante esto, se realizó un referendo en que los habitantes de Gibraltar expresaron su rechazo a la iniciativa del gobierno español y ratificaron que seguirían siendo súbditos de la corono británcia.
A pesar de que los gibraltareños ya se expresaron en las urnas hace quince años, en su visita oficial el monarca español apeló a la larga historia de cooperación que une a ambos países para afirmar que estaba “seguro de que esa determinación para superar diferencias se redoblará en el caso de Gibraltar, y confío plenamente en que el diálogo necesario y el esfuerzo de nuestros Gobiernos conseguirán avanzar en la búsqueda de fórmulas satisfactorias para todos",
La alusión a "los dos Gobiernos", que excluye al poder Ejecutivo de Gibraltar , molestó al Gobierno gibraltareño."No hay solo dos Gobiernos relevantes, sino tres", dijo Fabián Picardo quien ocupa el cargo de Ministro Principal en el Peñón.
"El hecho es que España perdió Gibraltar hace trescientos años y que Gibraltar ha sido británico desde entonces", recordo el funcionario.
Por su parte, la respuesta del gobierno británico no se hizo esperar y un portavoz de la Primer Ministra, Theresa May, salió a decir que la soberanía de su nación sobre Gibraltar no era negociable.
La tensión por el territorio en las costas del Mediterráneo volvió a emerger con el Brexit. En junio, el documento en el que el gobierno de Theresa May esbozó el estatuto migratorio que regirá a los migrantes de la Unión Europea, los británicos listaban a Gibraltar como parte de su territorio.
Sin embargo, aunque desde Londres se atribuyan la soberanía sobre la pequeña península, las directrices que la Unión Europea anunció para el Brexit estipulaban que el futuro de Gibraltar dependía de un acuerdo entre España y Grtan Bretaña: “Después de que el Reino Unido abandone la UE, ningún acuerdo se aplicará a Gibraltar sin un acuerdo entre España y Reino Unido”.
La discusión tomó un tono beligerante cuando el ministro de Defensa de Theresa May dijo que los británcios pprotegerían a gibralntar “hasta el final” y cuando el antiguo líder conservador Michael Howard llegó a comparar la situación de Gibraltar con la de las Malvinas: "Hace 35 años esta semana, otra mujer primera ministra envió una fuerza naval al otro lado del mundo para defender la libertad de otro grupo pequeño de británicos contra otro país hispanohablante, y estoy totalmente seguro de que nuestra actual primera ministra mostrará la misma resolución en defender al pueblo de Gibraltar", dijo Howard con motivo del aniversario de la confrontación bélica con argentina.
La visita oficial de Felipe VI al Reino Unido sirvió para que las tensiones entre ambas naciones se disiparan. La reina Isabel II de Inglaterra dijo que la relación "fundada en unos vínculos tan fuertes" entre España y el Reino Unido debía garantizar la prosperidad las dos naciones naciones. A pesar de las buenas intenciones, el futuro de Gibraltar sigue siendo una asignatura pendiente y es de esperar que, al igual que el resto de puntos en las negociaciones del Brexit, sea un camino pedregoso.