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8 Sep 2021 - 2:00 a. m.

El juicio terrorista que reabre dolorosa herida en Francia

Casi seis años después comienza el juicio por los atentados del Estado Islámico en París que dejaron 130 muertos.
El juicio, dicen expertos, será la oportunidad de examinar las fallas que se cometieron y que permitieron los ataques en París.
El juicio, dicen expertos, será la oportunidad de examinar las fallas que se cometieron y que permitieron los ataques en París.
Foto: THOMAS COEX

Este miércoles empieza un juicio histórico en París, el más grande que se ha desarrollado en Francia: 1.800 personas son las demandantes y 20 terroristas se sentarán en el banquillo de los acusados, así como acudirán 300 abogados y cerca de 140 medios acreditados. Es de tal magnitud el proceso, que se debió construir una megasala que albergue a todos los actores de los sangrientos atentados del 13 y 14 de noviembre de 2015 en París, que dejaron 130 muertos y más de 350 heridos, los más sangrientos desde la Segunda Guerra Mundial.

Un proceso que, casi seis años después, intentará cerrar la profunda herida que se abrió en la sociedad francesa. Las autoridades ya anunciaron que los acusados serán trasladados en días, rutas y transportes diferentes hasta el Palacio de Justicia de París (al frente de la catedral de Notre Dame), en donde será el juicio. “Este es un hito importante que nos permitirá seguir con nuestras vidas”, dijo Arthur Dénouveaux, sobreviviente del Bataclán y presidente de la asociación Life for Paris.

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Y aunque 14 terroristas deberán declarar ante los jueces, la atención se centra en Salah Abdeslam, de origen marroquí y el único sobreviviente de los comandos que atacaron desde el estadio de Francia, al norte de París, hasta las terrazas de bares de la capital, pasando por la sala de conciertos Bataclán. Todos sus compañeros fueron abatidos por las autoridades o se suicidaron en los atentados, pero él abandonó su cinturón de explosivos.

Su misión exacta sigue siendo un enigma. Solo habló una vez, justo después de su detención: “Quería volarme en el estadio de Francia, di marcha atrás”. Los investigadores creen más bien que no lo consiguió. Las pruebas mostraron que su cinturón de explosivos era defectuoso.

Los investigadores señalan que este marroquí, hoy de 32 años, tuvo un papel clave en la masacre: reclutó en Europa a los miembros del comando terrorista, compró los explosivos y llevó a los atacantes hasta el Bataclán. Después de que se cometieran los atentados, relatan testigos, Abdeslam, en una muestra de sangre fría, se fue a comer hamburguesa a las afueras de la capital francesa y viajó a Bélgica, en donde fue detenido y extraditado a Francia en 2016.

En una carta hallada durante la investigación y que se le atribuye, Abdeslam escribe: “Me hubiera gustado ser uno de los mártires (...) Solo me gustaría estar mejor equipado en el futuro”. También expresó su disposición a “terminar el trabajo”.

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Su huida hacia Bélgica evidenció la falta de coordinación antiterrorista en Europa. Abdeslam fue detenido en un control policial, que comunicó su identidad al comando central. La respuesta de Bélgica, confirmando que era un terrorista, se demoró tanto, que cuando dieron la orden de arresto ya había pasado el tiempo reglamentario de retención y lo dejaron libre.

“Europa no se dio cuenta de que sus ciudadanos que fueron a Siria e Irak podrían regresar para atacar a sus propios países”, lamentó en entrevista con EFE Francois Hollande, presidente de Francia durante los atentados.

Los errores del caso

El juicio, dicen expertos, también será la oportunidad de examinar las fallas que se cometieron y que permitieron los ataques. La debilidad principal, explican autoridades, es el proceso de seguimiento de los terroristas, pues prácticamente todos los que cometieron los atentados estaban fichados: Abdelhamid Abaaoud y los hermanos Brahim y Salah Abdeslam.

En julio de 2014, una investigadora de la sección antiterrorista de la policía judicial de Bélgica recibió una información según la cual los hermanos Abdeslam, amigos de infancia de Abaaoud, planeaban unirse a Dáesh en Siria. Pero no se redactó ningún informe y no se impidió que Brahim viajara el 27 de enero de 2015 para recibir formación militar.

El juez francés Marc Trévidic, que durante años instruyó sumarios de terrorismo, recibió en agosto de 2015 una información premonitoria de un sospechoso al que interrogó tras volver a Francia desde Siria. Dijo que Abaaoud estaba detrás de los preparativos de un atentado en una sala de espectáculos de París.

El juez lo comunicó a los servicios secretos, que a su vez transmitieron la información a Bélgica, que abrió una información judicial, pero no hizo ninguna comprobación sobre los hermanos Abdeslam. En la noche del 13 de noviembre, una de las situaciones más inverosímiles en medio de la tragedia se vivió a la entrada de la sala de espectáculos Bataclán, adonde acudieron fuertemente armados ocho militares de la misión antiterrorista Sentinelle, poco después de que los terroristas hubieran iniciado la matanza en el interior.

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Otros agentes de policía pidieron a la prefectura autorización para que los militares utilizaran sus armas largas, pero la petición se rechazó porque en territorio francés solo lo podían hacer en tiempo de guerra. Finalmente, fue un comisario de policía acompañado de otro agente el que, sin esperar instrucciones de la jerarquía, entró en la sala de fiestas, mató a uno de los terroristas e hizo que los demás se replegaran a un piso superior, lo que permitió empezar a evacuar al público.

La operación

Los investigadores descubrieron que la mayoría de los miembros del comando yihadista llegaron a Europa desde Siria haciéndose pasar por refugiados. Su recorrido fue a menudo el mismo. Gracias a falsos pasaportes sirios llegaron a Grecia, atravesaron en carros alquilados Hungría, Austria y Alemania o los Balcanes, hasta llegar a Bélgica. Utilizar la “ruta de los migrantes” fue una idea de la célula de operaciones exteriores (Copex) del Estado Islámico, consagrada a perpetrar atentados en Europa. Los “malvados y sucios franceses” son citados claramente como objetivo.

Muchos yihadistas implicados en los atentados del 13 de noviembre transitaron por la comuna bruselense de Molenbeek. Los yihadistas dispuestos a atentar en Europa eran combatientes experimentados. Casi la mayoría de los miembros del comando parisino formaron parte de las “brigadas de élite” del EI.

¿Unirá este juicio a una Francia dividida? “El país ya estaba dividido antes de los atentados, sobre la seguridad, la inmigración, con una extrema derecha que ya estaba fuerte. Todavía hoy otros asuntos (que fracturan el país), no solo el terrorismo”, aseguró el expresidente Hollande.

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