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El nuevo ministro alemán de Interior anunció el miércoles que había ordenado a la policía de fronteras expulsar a los solicitantes de asilo sin papeles, “salvo los grupos vulnerables, como los niños o las mujeres embarazadas”.
El objetivo de esta medida es “reducir la migración clandestina”, declaró Alexander Dobrindt, pocas horas después de asumir el cargo.
Para aplicar esta decisión , Dobrindt anuló una directiva de uno de sus predecesores, de 2015 y emitida en plena crisis migratoria. Alemania acogió entonces a más de un millón de refugiados procedentes de Siria y Afganistán principalmente.
En esa época, el ministro pidió a la policía federal “autorizar la entrada de ciudadanos de países terceros sin documentos que legitimen su estancia y sin presentación de un pedido de asilo”.
Como lo había anunciado el conservador Friedrich Merz antes de ponerse al frente del país, la migración, el tema que había monopolizado la campaña electoral de las legislativas tras una serie de ataques cometidos por extranjeros, es el primer asunto ante el que ha actuado el gobierno, tras entrar en funciones el martes.
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