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En Rusia, las víctimas de las radiaciones de Chernóbil "abandonadas" por el Estado

Las víctimas de las radiaciones, 30 años después del accidente de Chernóbil, están preocupadas por el recorte del estado ruso.

Agencia AFP

25 de abril de 2016 - 05:09 p. m.
Un árbol crece en un balcón de un edificio abandonado, en la desértica ciudad de / Un árbol crece en un balcón de un edificio abandonado, en la desértica ciudad de
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"Nos abandonaron. No hay más doctores, ni hospitales. Y pronto no habrá más medicamentos". Con 70 años, Anna Vendarenko se preocupa por el recorte del Estado ruso de ayudas a las víctimas de las radiaciones, 30 años después del accidente de Chernóbil.

Hasta ahora considerado "zona prohibida", su pueblo, Starye Bobovichi, que los habitantes se negaron a evacuar, vio su nivel de radiactividad reducirse por decreto presidencial.

Como consecuencia de este cambio de nivel, la ayuda financiera del Estado, que consiste en subvenciones para los gastos médicos, las curas en sanatorios para los niños o incluso los programas socio-económicos, disminuirá de forma drástica.

Sin embargo, el nivel de radiactividad de la zona sólo se redujo levemente desde la explosión de la central nuclear de Chernóbil, el 26 de abril de 1986, asegura Alexei Kiselev y Rachid Alimov, especialistas de la radiactividad de la oenegé Greenpeace.

Equipados con un aparato para medir el nivel de partículas radiactivas, calculan los niveles en la plaza principal del pueblo. "1,7 microsieverts por hora (mkSv/h)... Es más de 30 veces la dosis máxima recomendada", advierte Rachid. "Será mejor no demorarse. Pensar que hay gente que vive aquí", se apena Alexei.

En total, de las 4.413 localidades rusas afectadas por las repercusiones de Chernóbil, 383 verán sus subvenciones recortadas como las de Starye Bobovitchi. Otras 558 serán simplemente suprimidas de la lista.

"Con este decreto, el Estado rechaza reconocer que se necesitan 2.000 años y no 30 para descontaminar una zona", denuncia Anton Korsakov, biólogo y especialista de las consecuencias de Chernóbil en la región de Briansk.

"Incluso si conseguimos descontaminarla, serán necesarias varias generaciones antes de que los niños nazcan sanos", destaca, recordando que el índice de mortalidad infantil en la región es cinco veces superior a la media nacional.

Y cuando sobreviven, 80% de los niños desarrollan una o varias enfermedades crónicas, según las estadísticas oficiales, citadas por el especialista.

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Irse de la región

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En Novozybkov, ciudad a 180 km de Chernóbil cuyos 30.000 habitantes no fueron nunca evacuados como estaba previsto, los pasillos del hospital están llenos de niños y ancianos que esperan durante varias horas.

Viktor Janaiev, cirujano, estima que un tercio de sus pacientes vienen por enfermedades causadas o empeoradas por las radiaciones.

"Muchos no pueden cuidarse: teniendo en cuenta que los medicamentos subvencionados no son los más eficaces, se tienen que comprar otros que son más caros", explica. El salario mínimo ruso es de 6.204 rublos (81 euros).

A partir de julio, las ayudas económicas se reducirán: Novozybkov pasará de "zona para evacuar" a "zona habitable".

"Es una mala noticia", se lamenta Janaiev. "La gente va a tener que pagar sus medicamentos, hasta ahora gratuitos. Y los niños no podrán ir al sanatorio en verano", precisa, recordando que irse en verano, cuando las radiaciones son más fuertes, es una necesidad.

Aleksander, su paciente, lo confirma: "¿Tengo buena salud? Depende: cuando estoy en otra región, estoy perfectamente. Aquí, cada día, noto las radiaciones", cuenta. Padre de una niña, a este hombre de unos 30 años le gustaría "irse de la región". "Pero, ¿con qué dinero? Nadie nos ayuda", dice con tristeza.

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Vivir con las radiaciones

Si vivir en una zona contaminada por las radiaciones de Chernóbil tiene consecuencias en la salud, es posible limitarlas siempre y cuando "se esté informado", insiste Liudmila Komorgotseva, de la oenegé rusa "Unión por la seguridad radiactiva".

"Pero el gobierno no hace nada y la gente recoge bayas y setas en el bosque contaminado", advierte.

En 2011, los controles de radiactividad de una gran parte de los alimentos y líquidos rusos fueron suprimidos y muchos productos radiactivos de la región de Briansk se pueden comprar en los mercados de todo el país, según Greenpeace.

Incluso los muebles de las casas: las empresas utilizan madera de los bosques rusos situados en "zona prohibida", asegura el abogado Aleksander Govorovski, que interpuso una demanda al departamento forestal de la región.
 

Por Agencia AFP

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