El canciller ruso, Serguéi Lavrov, tenía previsto viajar este lunes a Serbia, uno de los pocos aliados que Moscú mantiene en la región, con el fin de reunirse con funcionarios de ese país. Sin embargo, no fue posible debido al cierre del espacio aéreo para el avión del jefe de la diplomacia rusa por parte de Bulgaria, Macedonia y Montenegro.
El Kremlin calificó esto como un “acto hostil”. “Este tipo de actos hostiles contra nuestro país pueden provocar algunos problemas (…) pero no pueden impedir que nuestra diplomacia siga haciendo su trabajo”, declaró a la prensa el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.
El viaje se frustra después de que el fin de semana en Ucrania los combates se concentraran en Severodonetsk y de que Kiev, por primera vez desde finales de abril, fuera atacada. Los bombardeos, entre otros destrozos, dejaron infraestructuras férreas de la ciudad en medio de humo y cenizas (específicamente un taller de reparación de vagones).
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Este lunes, de acuerdo con el gobernador regional en Severodonetsk (en la región de Lugansk), Serguéi Gaidai, la situación se “agravó” para las fuerzas ucranianas, luego de que el fin de semana Ucrania hubiera reivindicado avances en la zona.
Según Gaidai, los bombardeos sobre Severodonetsk y Lysychansk, ciudad vecina y estratégica para “mantener la línea de defensa”, se intensificaron. Rusia centra su ofensiva en la zona del Donbás, conformada por Donetsk y Lugansk.
Durante el fin de semana, Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania, informó que había visitado el domingo a las tropas en Lysychansk. También estuvo en Zaporiyia, en el sur del país, ciudad que ha recibido a la mayoría de los evacuados de la devastada ciudad portuaria de Mariúpol.
*Con información de AFP.
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