En una histórica visita al Oriente Medio esta semana, el príncipe Guillermo se convierte en el primer miembro de la familia real británica en visitar Israel y los Territorios Palestinos Ocupados de manera oficial. El príncipe también ha visitado Jordania en el tour que fue solicitado por el Gobierno británico.
Este 26 de junio, en un momento de gran importancia en las relaciones israelíes-británicas, el Duque de Cambridge, de 36 años, se encontró con el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu. El príncipe también tiene un encuentro previsto con el líder de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, en Ramala, Cisjordania.
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Según el palacio de Kensington, las visitas de la familia real británica son oficialmente apolíticas, pero en una de las regiones más politizadas del mundo, este tour inevitablemente ha sido sujeto de mucho escrutinio.
El domingo pasado, el príncipe Guillermo llegó a Jordania, donde se reunió con el príncipe heredero Hussein bin Al Abdullah en la capital Amán. El Mundial ha sido un tema de conversación constante durante la visita, y los dos príncipes disfrutaron juntos la goleada de Inglaterra frente a Panamá.
Recuerdos familiares también han caracterizado el viaje. La esposa del príncipe, Catalina de Cambridge, pasó tres años de su infancia en Jordania mientras que su padre trabajaba en el país. En un momento emocional y nostálgico, el príncipe visitó las ruinas de la ciudad romana de Gerasa, donde la Duquesa de Cambridge fue fotografiada con su familia cuando era niña.
Sin embargo, tras este agradable comienzo de la visita llegó la parte más delicada: El príncipe Guillermo llegó a Israel en un momento de gran tensión en la región. Mientras que en Israel se está celebrando el 70° aniversario de su fundación, en Gaza, durante protestas recientes, las fuerzas israelíes han matado a más de 130 palestinos, según el Ministerio de Salud de Palestina.
El príncipe empezó su tour en Israel con una visita a Yad Vashem, el Centro Mundial de Conmemoración del Holocausto. Guillermo rindió homenaje a los 6 millones de judíos asesinados en la Shoá (Holocausto en hebreo), dejando una corona de flores e inclinándose ante la llama eterna que titila en la memoria de los fallecidos.
Este momento lleno de emoción fue seguido por el controvertido encuentro con el mandatario israelí Netanyahu y su esposa, Sara, quien la semana pasada fue acusada de fraude tras supuestamente gastar US $96.000 de fondos públicos en domicilios de restaurantes gourmet.
Netanyahu felicitó al príncipe con un feliz cumpleaños (Guillermo celebró su 36 cumpleaños el 21 de junio), además de asegurar que la visita real es “histórica” y que “todo el pueblo de Israel está emocionado”.
Afuera, sin embargo, el ambiente estaba menos cordial. A pesar de tener una acreditación, el jefe productor de televisión de la agencia Associated Press (AP), Nebi Qena, de origen albanés, no pudo entrar a la residencia porque los agentes de seguridad le preguntaban repetidamente sobre su “ascendencia”. Qena es originalmente de Albania y supuestamente a sus colegas les preguntaron si el productor era musulmán.
Lauren Easton, directora de relaciones mediáticas de AP dijo tras el incidente: “AP condena este insolente uso de perfil étnico y religioso de uno de nuestros periodistas y exige que la oficina del primer ministro acabe con estas prácticas prejuiciosas inmediatamente”.
Además de la reunión con Benjamín Netanyahu y su esposa, Guillermo se encontró con el presidente Reuven Rivlin, a quien el príncipe le obsequió una camiseta del Liverpool inglés. El presidente israelí logró politizar el encuentro cuando le pidió al príncipe que le envíe un “mensaje de paz” al líder palestino Mahmoud Abbas.
Cuando finalice su estadía en Israel, el príncipe se encontrará con Abbas en Ramala. Allí, el Duque de Cambridge se reunirá con jóvenes palestinos para “celebrar la cultura, música y comida palestina”, según afirma un comunicado del palacio de Kensington.
Un viaje lleno de polémica
El ministro de Asuntos de Jerusalén, Ze’ev Elkin, criticó el comunicado del palacio de Kensington sobre los detalles de la visita del príncipe, al que calificó de “politizado”.
Según el Palacio, el día de Guillermo en los Territorios Palestinos Ocupados “empezará con una sesión informativa sobre la historia y geografía de la ciudad vieja de Jerusalén”. Elkin reaccionó al comunicado y afirmó que era “una lástima que en Reino Unido hayan escogido politizar la visita”, según dijo citado en el sitio web israelí Ynet.
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La ciudad de Jerusalén ha sido sujeto de fuerte polémica en los últimos meses, particularmente tras el traslado de la embajada de Estados Unidos a la ciudad, un paso considerado como un reconocimiento a Jerusalén como la capital oficial de Israel por parte de EE. UU.
La mayoría de los israelíes consideran la ciudad como su capital “eterna e indivisible”, mientras que los palestinos desean que Jerusalén Este sea la capital de un futuro Estado palestino. En su mayoría, la comunidad internacional no reconoce la anexión israelí de Jerusalén Este, donde se sitúa la ciudad vieja.
Por su parte, Palestine Solidarity Campaign (PSC), una organización activista británica que promueve solidaridad con el pueblo palestino declaró en un comunicado de prensa: “PSC está preocupada que Israel, como lo hace con otras visitas internacionales y diplomáticas, esté utilizando la visita del príncipe Guillermo para enmascarar sus abusos de los derechos humanos del pueblo palestino”.
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Ben Jamal, director de la organización aseguró: “Cuando el gobierno británico manda a un miembro de la familia real a cualquier región del mundo es esencial que la visita apoye los principios del respeto para los derechos humanos”.
Esta visita está seguramente convirtiéndose en el más politizado viaje apolítico que el príncipe Guillermo ha hecho.