Una nueva erupción sacudió la península de Reykjanes, en Islandia, la novena desde finales de 2023, mientras la lava brota sin tregua y el pueblo pesquero de Grindavik vuelve a ser evacuado. La actividad volcánica en la región, silenciosa por siglos, marca ahora una inquietante “nueva era” geológica, aunque sin afectar vuelos internacionales, al menos por ahora.