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26 Nov 2022 - 10:30 p. m.

La Iglesia católica publica sus lineamientos para invertir con ética

El objetivo es que las iglesias se inclinen por las prioridades del papa, como el cambio climático y la ayuda a los migrantes. A los creyentes, les recomiendan evitar inversiones que dañen a los trabajadores o que acaben con los recursos naturales.

Jason Horowitz / The New York Times

Sin embargo, a pesar del énfasis del papa acerca de la protección al medioambiente, muchos portafolios de inversión de la Iglesia incluyen empresas que producen combustibles fósiles.
Sin embargo, a pesar del énfasis del papa acerca de la protección al medioambiente, muchos portafolios de inversión de la Iglesia incluyen empresas que producen combustibles fósiles.
Foto: EFE - VATICAN MEDIA HANDOUT

A principios de este mes, el antiguo auditor principal del Vaticano acusó a los altos funcionarios de robo y mala gestión de fondos.

En esta semana, durante un juicio en el Vaticano, se presentaron las pruebas que demostraban que la Iglesia había perdido más de 100 millones de euros en una turbia transacción inmobiliaria en Londres. El jueves, ese mismo tribunal escuchó una conversación telefónica grabada a escondidas entre un cardenal que solía ser muy poderoso, y ahora está acusado de enriquecimiento ilícito, y el papa Francisco en la que, al parecer, el pontífice estaba de acuerdo en pagar en secreto hasta un millón de euros como rescate para liberar a una monja que unos activistas tenían como rehén.

Y luego el viernes, el Vaticano publicó una guía de las prácticas financieras idóneas para invertir con ética.

“Hemos tenido épocas difíciles”, dijo con una sonrisa Peter Turkson, un cardenal que es el funcionario del Vaticano que dirigió la elaboración de la guía para administrar el dinero de la Iglesia, en referencia a la continua y, según los críticos, larga tradición de transacciones turbias y complots financieros, repleta de historias acerca de sobres llenos de dinero y cuentas ocultas.

Originalmente, este documento de 46 páginas se iba a publicar hace casi un año cuando Turkson fue entrevistado al respecto. Pero, sin ninguna explicación, el Vaticano lo retuvo en el último momento. Las autoridades de la Iglesia no han explicado por qué publicaron este informe el viernes y Turkson, quien, mientras tanto, se ha pasado a otro departamento del Vaticano, en ese momento no estaba disponible para hacer más comentarios.

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Pero Turkson y otros funcionarios sostienen que el Vaticano se ha enmendado y que los nuevos lineamientos, destinados a las iglesias y organizaciones católicas romanas de todo el mundo, fueron otro paso en la dirección correcta. En la entrevista anterior afirmó que los lineamientos ayudarían a que los creyentes no llenaran sus portafolios financieros con inversiones de alto riesgo en materia moral que podrían arrojar rendimientos negativos. “Es un llamado a la acción”, señaló.

El informe es, al mismo tiempo, un tratado espiritual del Vaticano y un informe de vanguardia sobre los fondos que establece los principios para centralizar y formalizar la gestión del patrimonio de la Iglesia católica, de tal modo que sea compatible con la doctrina social de la Iglesia. “El documento simplemente les dice a quienes administran las finanzas que también deben aceptar la responsabilidad que implica la administración de las finanzas”, comentó Turkson.

Los nuevos lineamientos, que ya eran comunes entre la Iglesias católicas de los países desarrollados, como Estados Unidos y Alemania, impulsarían a las iglesias ricas a poner en marcha de inmediato las prioridades del papa, como el cambio climático y la ayuda a los migrantes, y a enseñar a las iglesias más pequeñas cómo incursionar en el mercado y cómo evitar peligros ocultos.

Jean-Baptiste de Franssu, el presidente del banco del Vaticano, comentó que entre las inversiones peligrosas estaban los sitios de apuestas, entidades que contaminan con gas sucio y especulan con la guerra y “lo que llaman entretenimiento para adultos”.

Cuando se subcontrata la gestión de los activos sin lineamientos estrictos, señaló, el dinero puede terminar en lugares nada sagrados. “Por supuesto que esto sucede”, aclaró.

El nombre del documento, Mensuram Bonam, hace referencia al texto bíblico “Con la vara que midas serás medido”. Reconoce que las diócesis, las congregaciones del Vaticano y las organizaciones católicas tienen la responsabilidad de incrementar su riqueza, donaciones e inversiones para servir a su misión, e insiste en que las inversiones que respetan los preceptos de la religión no tienen por qué recibir menores rendimientos.

“No debería existir el temor a los bajos rendimientos ni al riesgo de no cumplir con la responsabilidad fiduciaria que tenemos”, dice el documento, el cual sostiene que el crecimiento en el ámbito de la inversión ética por miles de millones de dólares demuestra que, a largo plazo, nos puede “¡ir bien haciendo el bien!”.

Los lineamientos exhortan a los inversionistas a tener conciencia sobre “los efectos colaterales”, pero también reconocen las “áreas grises” como “el abuso de ‘técnicas de inversión o productos especulativos’, o el uso de prácticas contables con lagunas legales que sacan provecho de la protección de los paraísos fiscales”.

De Franssu añadió que, en el oscuro mundo de las finanzas, las empresas aparentemente limpias podrían tener subsidiarias que estuvieran metidas en “la pornografía o sabrá Dios en qué”.

El documento señala que es particularmente difícil para las iglesias que son nuevas en el mercado evadir “las áreas grises”. Turkson explicó que las iglesias que comienzan a buscar una estabilidad financiera al pasar de subsidios y donaciones a “un modelo de inversión empresarial”, como algunas en Ghana, su país natal, “no pueden lograrlo sin que les muestren cómo hacerlo”.

La Santa Sede considera que, independientemente de lo lucrativos que sean, algunos fondos son malas inversiones; por ejemplo, en empresas que no adhieren a la doctrina de la Iglesia en temas como el aborto o la anticoncepción. Pero los lineamientos también recomiendan que los creyentes eviten realizar inversiones que dañen a los trabajadores o que acaben con los recursos naturales, y que puedan dar lugar a migración por motivos económicos y que los migrantes tengan que someterse a condiciones infrahumanas para llegar a Europa.

Sin embargo, a pesar del énfasis del papa acerca de la protección al medioambiente, muchos portafolios de inversión de la Iglesia incluyen empresas que producen combustibles fósiles.

“No estamos diciendo que no hagan esas inversiones”, explicó De Franssu, y añadió que los inversionistas deben preguntarse cosas como: “‘¿Cuál es tu situación con respecto a los combustibles fósiles? ¿Es menor al cinco por ciento de tu portafolio?’ Hay muchos factores que se pueden tomar en consideración”.

Turkson mencionó que, aunque algunos grupos religiosos de mujeres en Estados Unidos habían desinvertido en empresas de gas y petróleo, el planteamiento del Vaticano era impulsar inversiones en energías sustentables y exhortar a la industria a orientar en esa dirección a otras iglesias locales.

Turkson recalcó que este documento era una guía, no un mandato de la Iglesia.

“Nadie va a venir a castigarte, nadie en definitiva… excepto tu propia conciencia”, reconoció De Franssu.

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