El primer ministro francés, Manuel Valls, apostó porque ninguna hipótesis que explique el accidente del Airbus 320 de la aerolínea Germanwings sea descartada, pero hay un punto en los registros que precedieron el choque que llama significativamente la atención. ¿Por qué el avión pasó de 30.000 (9.000 metros) a 6.900 pies (1.800 metros) en apenas nueve minutos? Otra pregunta que hasta ahora no tiene respuesta: ¿Por qué fue el controlador de la torre de control más cercana al lugar del accidente quien alertó sobre la constante pérdida de altura y no el piloto que comandaba la nave, con 10 años de experiencia y unas 6.000 horas de vuelo en sus registros?
Las respuestas comenzarán a buscarse en la caja negra que los cuerpos de rescate franceses lograron recuperar de ese lugar de los Alpes, donde “no hay nadie, sólo nieve”, como dijo uno de los 242 habitantes de la comarca Méolans-Revel, cercana al lugar del impacto, entre Digne-les-Bains y Barcelonnette. No obstante, con el hallazgo de la caja negra vinieron también las primeras imágenes de los restos del avión, desperdigados en un área de dos kilómetros cuadrados y la certeza de que los 148 pasajeros (incluidos los seis miembros de la tripulación) estaban muertos entre la nieve y la montaña, a unos 2.000 metros del altura, en una zona de difícil acceso.
El propio Valls aclaró que en el momento del accidente “las condiciones meteorológicas no eran especialmente malas”. La pérdida de altura, ocurrida a una velocidad de 3.500 pies por minuto ha sido evaluada por los expertos aeronáuticos como una bajada rápida, pero muy lejos de una caída libre. La acción también podría explicarse como una “bajada de aproximación”, una fase previa a la etapa de aterrizaje. Dos hipótesis de desprenden de estos antecedentes: el piloto automático o lo medidores de altura pudieron fallar y no reportar la pérdida, o ante una falla mayor el capitán del vuelo optó por buscar una alternativa cercana de aterrizaje. Cualquiera de las dos opciones tiene serios cuestionamientos, empezando por la experiencia del piloto, quien percibiría el curso del avión y la ausencia de reportes de emergencia en las torres de control.
Un avión de edad
Los gobiernos de España, Francia y Alemania se han puesto al frente de los trabajos de rescate y las investigaciones, rodeados de la solidaridad internacional que suelen despertar estas catástrofes. Mientras tanto, el portavoz de Germanwings, Thomas Winkelmann, ha salido al paso de los cuestionamientos de la empresa y a llamar la prudencia hasta tanto las investigaciones comiencen a arrojar pistas certeras. Una de sus primeras aclaraciones han estado enfocadas en la antigüedad del avión (24,3 años, ver gráfico), que si bien es considerable, no está por fuera de la media de la vida útil de una areonave en la industria, que es de 25 años. Winkelmann ha repetido hasta el cansancio que el Airbus 320, de matrícula D-AIPX, tenía todas las revisiones y los mantenimientos de rigor para operar de manera segura. La flota de Germanwings está compuesta por 58 aeronaves y la edad su edad oscila entre los dos y los 24 años.
Hace 11 años el avión accidentado, propiedad de Lufthansa, comenzó a cubrir rutas de bajo costo en Europa con su filial Germanwings. Fue empleado por un año en estas labores, para luego regresar a la flota principal de la aerolínea emblema de Alemania. Desde enero del año pasado, la aeronave regresó de plano a Germanwings, no sin antes acumular más de 58.000 horas de vuelo.
El accidente podría ser el cierre triste para la compañía de bajo costo, constituida en 1997 y no precisamente por su fracaso en el marcado. Todo lo contrario, había sido una de las aerolíneas de mayor crecimiento en los últimos años. Sin embargo, Lufthansa había ya hecho oficial la fusión de su flota de bajo costo con Germanwings, en una nueva compañía que desde finales de este año adoptará el nombre de Eurowing.