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3 Sep 2021 - 4:00 p. m.

¿Qué pasa cuando se limita el aborto? El caso de Rumanía nos ayuda a entender

El aborto inseguro es un factor que contribuye a la mortalidad materna en todo el mundo. Lo que pasó en Rumania es un ejemplo de ello.
Un grupo de personas protesta contra la ley antiaborto de Texas en Estados Unidos.
Un grupo de personas protesta contra la ley antiaborto de Texas en Estados Unidos.
Foto: AFP - Agencia AFP

La ley antiaborto que entró en vigor esta semana en Texas, la más radical presentada hasta ahora en Estados Unidos, ha revivido el debate sobre la interrupción del embarazo.

Mientras el país se prepara para una avalancha de replicas al modelo de Texas en estados de tendencia conservadora como Florida, cabe resaltar que las medidas de este estilo, que limitan el acceso a este tipo de procedimientos médicos, no significan que los abortos se detengan: estos continuarán de manera clandestina.

Entonces lo único que producen estas medidas es un incremento en la mortalidad en mujeres por abortos realizados sin asistencia médica. Y eso es grave.

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¿Cómo dimensionar este problema? Rumania es un ejemplo perfecto para ilustrar lo que ocurre cuando se limita el acceso al aborto.

El aborto fue legal en Rumania hasta 1965. Hasta ese momento, la tasa de mortalidad materna era de 86 por cada 100.000 nacidos vivos. Todo cambió en las siguientes dos décadas. Como la tasa de natalidad en el país iba en declive, Nicolae Ceaușescu, el dictador comunista que gobernó Rumania hasta 1989, ordenó una política pronatalista rígida con la que se prohibió el aborto y los anticonceptivos.

Lo que siguió fue un aumento considerable de la tasa de mortalidad materna, la cual llegó a ser la más alta registrada en Europa: 170 muertes por cada 100.000 nacidos vivos, de las cuales el 87 % eran por complicaciones de abortos que no tuvieron asistencia médica. El doble de muertes comparado al periodo en el que el aborto fue legal y asistido.

Además de las muertes de mujeres, hay que resaltar que los niños que fueron literalmente obligados a nacer para aumentar la tasa de natalidad del país -a quienes se les conoció como la generación ‘decretei’ por la aprobación del Decreto 770 con el que se dio paso a la política de Ceaușescu, quedaron huérfanos. Sus padres no pudieron cuidar de ellos y fueron abandonados en orfanatos. Algunas cifras apuntan a que hubo más de 100.000 niños quedaron a la deriva.

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En 1990, tras la Revolución rumana de 1989 que terminó con el régimen comunista de Ceaușescu, esa política pronatalista se revirtió, y el aborto volvió a ser legal de nuevo. ¿A qué conduce esto? De nuevo: a una disminución constante de la mortalidad relacionada con el aborto. Para 2006, la tasa general de mortalidad materna se redujo a 15 por cada 100.000 habitantes luego de que Rumania pusiera fin a la maternidad obligatoria.

El aborto inseguro es un factor que contribuye a la mortalidad materna en todo el mundo. Prohibirlo, nos muestra la historia, no elimina la práctica, sino que la hace mortal para las mujeres.

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