5 Feb 2022 - 3:02 p. m.

El swing de Londres, el rock y el arte pop en la era de Isabel II

En sus 70 años en el trono, y con las obras de Pegasus, Jamie Reid, Andy Warhol y al sonido de los Beatles, les contamos cómo la monarquía de la Reina Isabel II se abrió campo entre la cultura pop y de masas de Reino Unido (y del mundo).
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En sus 70 años en el trono, y con las obras de Pegasus, Jamie Reid, y al sonido de los Beatles, les contamos cómo la monarquía de la Reina Isabel II se abrió campo entre la cultura pop y de masas de Reino Unido (y del mundo).

“Es difícil imaginar a los monarcas de Arabia Saudita y Tailandia vendiendo chucherías de recuerdo de la misma manera que lo logra la corona británica”, dicen las expertas en marketing y publicidad Cele C. Otnes y Pauline Maclaran en un artículo de The Atlantic.

Y lo vimos en las calles de Londres en la tarde del 3 de junio de 2012, en la celebración del Jubileo de Diamante de la reina Isabel, que marcó sus 60 años en el trono: la reina apareció en latas de galletas, tazas de café y hasta en paños de cocina. “No es el rostro exótico e insinuante de Marilyn Monroe o Angelina Jolie, pero sí el de una autoridad histórica lejana, una figura decorativa que no tiene un poder real, pero sí montones de supremacía simbólica”, escribió Belinda Luscombe de la revista Time.

Y es que al convertirse en la monarca con el reinado más largo de la historia de Gran Bretaña, superando a la reina Victoria, que reinó durante 63 años y 215 días, la era de Isabel II, como lo explicó Luscombe, generó movimientos culturales reconocidos, con literatura, arte y hasta artefactos que podemos reconocer en la actualidad.

“Su reinado excepcionalmente largo ha coincidido con el surgimiento de la cultura pop moderna. Entonces, cada generación sucesiva ve a la Reina a través del prisma de sus propias preocupaciones”, escribió la periodista Natasha Hornsby. Y lo vimos en la obra Monkey Queen de Banksy, una serigrafía de arte urbano que se creó en 2003, y con la que el artista alegó que la posición más alta en la sociedad británica no es una recompensa por el talento o el trabajo duro, “sino que simplemente se entrega con el accidente del nacimiento.

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