Muchos dicen que el escenario apocalíptico de un Brexit sin acuerdo no era más que un engaño. “Habría sido un acto de autolesión colosal, interrumpiendo los suministros médicos y alimentarios, y socavando la estabilidad financiera mundial”, escribió el columnista Tom Kibasi, exdirector del Instituto de Investigación de Políticas Públicas (IPPR), en “The Guardian”. Por su parte, el gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, advirtió que los costos económicos a largo plazo de un Brexit sin acuerdo serían mayores que los del COVID-19. En otras palabras, ningún primer ministro o gobierno habría sobrevivido a las consecuencias. “Nunca fue una opción real”, dijo Kibasi.
Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO
¿Ya tienes una cuenta? Inicia sesión para continuar
De ahí que firmar un acuerdo (aunque fuese a medias) antes del 31 de diciembre de 2020 fue un alivio. Los mercados de valores europeos, que terminaron sus sesiones de negociación antes de Nochebuena, subieron en ese momento. El FTSE 250, que incluye empresas medianas con sede en Reino Unido, terminó un 1,2 % más alto. Y el DAX de Alemania subió un 1,3 %. Pero expertos dicen que, con todo y acuerdo, que además garantiza un comercio libre de aranceles, el Brexit le está dando un golpe muy duro a la economía del Reino Unido, o al menos ese fue el resultado de los primeros 100 días.
“Donde más se sienten las trabas es en el comercio de las exportaciones, especialmente en los alimentos. Esto por razones de regulación fitosanitaria y todos los permisos o certificaciones que los británicos tienen que presentar en la UE. Así, las exportaciones bajaron en una forma impresionante”, dice Ildiko Szegedy-Maszák, profesora investigadora de la Universidad Javeriana. Una posición similar a la de Peter Neary, un economista académico afiliado a la Universidad de Oxford: “Dejar el mercado único y las uniones aduaneras impone barreras comerciales no arancelarias que tendrán un impacto negativo en los volúmenes comerciales”.
Las cifras muestran una caída récord en el comercio con la UE en enero de 2021: las exportaciones del Reino Unido a la UE cayeron un 40,7 %, según la Oficina de Estadísticas Nacionales (ONS), mientras que las importaciones cayeron un 28,8 %. Un panorama que se ve en el día a día de los comerciantes.
“Nuestra facturación cayó un 97 %, y no podemos seguir así durante ocho meses. Hemos despedido a todo nuestro personal y a nuestros conductores”, dijo Martin Laity, un mayorista de productos del mar en Cornualles, Inglaterra, a NPR. Antes del Brexit, este empresario enviaba sus ostras a Europa, donde las limpiaban de los contaminantes de las aguas inglesas. Pero ahora, Laity explica que este proceso debe hacerse antes de salir de su territorio, lo que genera grandes costos. “Tan pronto como se limpian las ostras, solo hay 48 horas para ponerlas en los platos europeos antes de que se echen a perder”, se lee en el reportaje de la cadena estadounidense. “Esta semana tuvimos un 10 % de mortalidad”, concluyó Laity.
De hecho, Szegedy-Maszák explicó que, según las cifras del Tesoro británico, las exportaciones del sector comercio, específicamente en alimentos y bebidas hacia la UE, cayeron en un 80 % en enero, respecto al mismo período del año anterior. ¿El problema? Para el caso de los pescadores, por ejemplo, el salir de la UE desencadenó algunas normas medioambientales que hacen mucho más difícil vender ostras. A lo que se se suma que las reglas de origen, la revisión de los productos, los permisos fitosanitarios y la papelería adicional para el transporte toman mucho más tiempo de lo usual.
El impacto también se vio en algunas relaciones comerciales con ciertos países europeos: las cifras de la Oficina Federal de Estadística de Alemania mostraron que las importaciones del Reino Unido bajaron en un 56 %, mientras que las exportaciones se redujeron en casi un tercio. Algo similar ocurrió en Irlanda donde las importaciones de Reino Unido cayeron un 65 % en enero.
Le recomendamos: Disturbios en Irlanda del Norte marcan un nuevo y oscuro capítulo tras el Brexit
Sin embargo, es posible que enero tampoco sea un buen indicador de lo que puede deparar para el resto de 2021, en parte porque la economía se cerró en gran medida por el coronavirus, advirtieron en marzo de 2021 los periodistas económicos Lizzy Burden y Demetrios Pogkas de Bloomberg. “Además, muchas empresas todavía estaban trabajando en inventarios acumulados a finales del año pasado, anticipándose a que los nuevos acuerdos aduaneros causarían retrasos. Otros aún no se habían recuperado del caos en el puerto de Dover antes de Navidad, cuando Francia bloqueó los viajes desde el Reino Unido para detener la propagación de una cepa mutante del virus”, explicaron.
Lo que sí está claro es que los expertos dicen que la inestabilidad puede durar meses, y las barreras posteriores al Brexit pueden empeorar las cosas. Tanto así, que los empresarios ya empezaron a huir de la crisis: los trabajadores extranjeros están abandonando Reino Unido al ritmo más rápido desde la Segunda Guerra Mundial, según datos del Centro de Excelencia de Estadística Económica (ESCOE). La cifra es preocupante: Londres perdió unas 700.000 personas durante el último año. “Hace tres años que el Brexit tiene un impacto en nuestra actividad (...) Tenemos clientes que ya no llaman para pedir presupuestos. Además, cerré una fábrica en marzo porque un cliente estadounidense puso punto final a sus operaciones en el Reino Unido”, dijo Greg McDonald, un empresario en Cannock, Inglaterra, a AFP.
El fútbol, otro damnificado
Los efectos del Brexit en en el fútbol también se han hecho sentir: se estableció que todos los nuevos fichajes de jugadores de la Unión Europea en el Reino Unido requieren un permiso de trabajo como el que necesita cualquier futbolista extranjero. Con el retiro del Reino Unido de la UE tampoco se pueden fichar jugadores extranjeros hasta que estos tengan 18 años.
Con esas regulaciones, aceptadas por la Premier League y la English Football League, hizo que los clubes se limiten a fichar hasta tres jugadores menores de 21 años, según expertos, como parte de un intento de promover el talento local. Después del Brexit los clubes no podrán fichar libremente a jugadores de la UE, quienes quieran jugar en la Premier League o EFL deberán entrar a un sistema de puntos que califica la posición, minutos jugados, calidad, entre otros ítems. “Los jugadores que acumulen la cantidad requerida de puntos ganarán un permiso automáticamente, mientras que los jugadores que estén por debajo del umbral pueden ser considerados para un permiso de acuerdo con un panel de excepciones”, informó The Guardian.
Llegar a un acuerdo que garantice que ninguna parte del Brexit dañe a una de las ligas más importantes de Europa como lo es la Premier League es clave, más ahora cuando tres de los equipos de los ocho que siguen en competencia en la Champions League son ingleses.
Le puede interesar: ¿Qué tanto puede afectar el “brexit” a la Premier League?
El Brexit y el mercado en América Latina
El Brexit obligó al Reino Unido a remodelar su política exterior, y lo que muchos se preguntan es si esto generará oportunidades a la hora de fortalecer el comercio con países como Colombia, por ejemplo. “Estarán pensando que ahora vienen las vacas gordas porque los europeos no van a ser capaces de llegar a un acuerdo con el Reino Unido, y que incluso las ventas en Colombia podrían mejorar. Pero así no funcionan las cosas”, dice Szegedy-Maszák. La investigadora explicó que además de las bajas cifras del comercio entre Reino Unido y Colombia, se espera que en 2023 se firme un tratado de libre comercio con Estados Unidos, lo que supondría otro gran competidor para los países latinoamericanos en el mercado del Reino Unido.
“Colombia está exportando a Reino Unido US$470 millones, que es bastante bajo. Y estamos importando US$575 millones, cifras de 2019. Y aunque gran parte de las exportaciones son productos agrícolas, algo importante para nuestro país, Reino Unido importaba 11,5 mil millones de libras solamente en frutas y vegetales, lo que nos deja como un mercado pequeño. Además, la UE vende al Reino Unido el 40 % de las frutas y vegetales frescos”, explica la investigadora. Incluso, un informe de Open Democracy publicado en enero de 2020 explicó que “la relación independiente de Reino Unido con la región (Latinoamérica) ha sido casi inexistente y ciertamente ha ido disminuyendo desde principios del siglo XX. No solo hay muy poco comercio, sino que además de la disputa sobre las Islas Malvinas, Reino Unido juega un papel muy limitado en lo que respecta a la política estratégica dentro de América Latina”.
¿Cómo cambian las cosas con Biden en el poder?
Dicen que durante las administraciones de Obama y Clinton, cuando Estados Unidos tenía planes con Europa, los gobiernos hacían la primera llamada, o quizás la segunda, a Londres; ahora pueden cambiar un poco las cosas. “Todavía vas a llamar a Londres, pero esa llamada estará más abajo en la lista. Reino Unido ya no tiene un asiento en la mesa gracias al Brexit”, dijo Charles Kupchan, quien fue alto funcionario de asuntos europeos del Consejo de Seguridad Nacional de EE. UU. a Político.
Para intentar coincidir con el equipo de Biden, Reino Unido está posicionando un acuerdo comercial como una herramienta de recuperación económica; varios borradores del acuerdo están casi definidos, según Politico. Pero siguen existiendo diferencias significativas, incluso en la regulación farmacéutica, textiles y propiedad intelectual. Y como lo advirtió Szegedy-Maszák anteriormente, es probable que un acuerdo comercial entre ambos tome bastante tiempo.
“Como en este momento la mayoría de los demócratas en el Congreso es tan débil, Biden no va a meterse en esta locura de pedir el fast-track para una negociación con el Reino Unido”. A esto se suma que para Biden la UE es sin duda una prioridad. “El presidente buscará una coalición de los países democráticos contra China. Y por supuesto Reino Unido quiere hacer parte de esto, pero tal vez la mirada esté puesta en la UE”.