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“En este momento estoy en una residencia, en la sala común, viendo las noticias y esperando para ver cómo me devuelvo a mi casa. No sé si lo logre esta noche, la verdad”. Esas fueron las palabras de Laura Stipanovic, colombiana, historiadora y politóloga de la Universidad de los Andes momentos después de los atentados en París por parte de grupos yihadistas que hasta el momento han dejado un saldo de 129 muertos y 350 heridos, según la prensa francesa.
Stipanovic vive hace más de un año en París, está haciendo una maestría en estudios políticos en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (EHESS, por sus siglas en francés) y trabaja como consultora en educación para la Unesco desde marzo. Contó, vía whastapp, que hoy tuvo un día normal. Durante el día vio en Twitter anuncios de una posible amenaza de bomba en el hotel donde se estaba quedando la selección alemana, que esa noche jugó contra Francia en un partido amistoso.
“Evacuaron y nadie prestó atención. Entonces como era viernes hablé con un amigo que iba para el estadio y yo propuse ir a un bar en Strasbourg para cambiar, porque siempre íbamos cerca de la sede de la Unesco, pero nos quedaba lejos, menos mal porque ahí fue el episodio del restaurante”, contó.
Como los planes habían cambiado, Laura y un grupo de amigos se fueron a la Cite Universitaire (Ciudad Universitaria), hacia el sur de París, abajo del río Sena, donde vive gente de todo el mundo al frente de las residencias universitarias más grandes de Francia. Llegaron a un bar cerca del otro estadio de la cuidad. Mientras tanto veían el partido y tomaban algunas cervezas.
En ese momento, a las 10:20 de la noche, recibió una llamada de Morgane, su compañera de vivienda. “Me dijo que había habido atentados en el distrito 10 y que tuviera cuidado. Le dije que no se preocupara porque en el día habían alertado sobre las amenazas de bomba, pero no había sucedido nada grave”, comentó Stipanovic.
Siguieron viendo el partido y de repente su celular empezó a colapsar. Su familia en Colombia comenzó a llamarla, amigos de su trabajo en la Unesco, grupos por whatsapp. Surgió entonces un hashtag por Twitter #PorteOuverte (#PuertasAbiertas) en el que las personas añadían sus direcciones para que todos los que se encontraran lejos de sus casas pudieran acudir a las de otros y evitar estar en sitios públicos.
“Yo pensé que lo mejor era tomar un Uber, pero me salió un aviso que decía: “INTERRUMPE SERVICIO, por los atentados que acaban de ocurrir en París y el estadio de Francia. Uber interrumpe su servicio por esta noche. Hacemos todo lo posible por preservar su seguridad”, mostraba la pantalla de su celular. Los taxis tampoco estaban operando y el metro estaba cerrado.
Hacia la medianoche el presidente francés, François Hollande, se pronunció y declaró estado de emergencia. “Y el encargado del bar nos dijo que le tocaba cerrar. Que no quería tener vidas bajo su responsabilidad y nos pidió que pagáramos. No sabíamos qué hacer. No quería caminar a mi casa sola y no había otros medios de transporte”, sostuvo la colombiana.
Durante su conversación con El Espectador permanecía en las residencias universitarias del sur, resguardándose. Según ella, se respira el mismo temor que dejaron los ataques contra la revista satírica Charlie Hebdó, que cobró la vida de 12 personas. “Sólo que este lo sentí mucho más fuerte por dos razones: una, que pase dos veces demuestra que París es demasiado vulnerable, y dos, pasó en sitios que frecuento mucho”.
Por ejemplo, hace cuatro meses estuvo en un concierto en el Bataclan, donde los extremistas mataron a 100 personas que veían al grupo de metal californiano Eagles of Death Metal. Y el martes fue a uno de los bares cercanos al bar Le Carrillon, uno de los restaurantes atacados en el distrito 10.
En las noticias de Francia, cuando ya era la madrugada, escuchaba que hablaban acerca de la cumbre de cambio climático que se va a realizar en dos semanas y donde se pondrán cita representantes de casi 200 países del mundo para frenar el calentamiento de la Tierra. “A mí lo que más me asusta es la Unesco. Es que la otra semana son los 70 años y van muchos jefes de Estado. Me parece un sitio muy vulnerable”.
Eran las 4:20 de la mañana en París cuando envió un mensaje: “Llegué a mi casa”.
Ahora sólo quedan interrogantes y miedo: ¿qué pasará con todos estos inmigrantes? ¿Cuál será la nueva agenda que impone el terrorismo? ¿Seguirán abriendo sus puertas los europeos a los que no lo son?
Más testimonios de colombianos residentes en París sobre la tragedia
MANUELA BUENO: “Estábamos viendo películas en nuestro apartamento y en menos de dos minutos se nos acabó la tranquilidad. Y es increíble cómo en segundos algo tan horrible puede pasar y lo peor es estar lejos de tus seres queridos presenciando tanta tragedia a menos de 20 minutos de tu casa. Y pensar que así como estábamos en la casa acostadas podíamos estar afuera en la calle. Duele mucho ver lo que está pasando con la humanidad, duele ver que maten inocentes en nombre de lo que se supone debe ser una fuerza de amor. Ahora estamos impotentes, asustadas y solas, pero gracias a Dios estamos seguras. Por favor oren por París, por los afectados, por las familias y por el futuro y la paz de este mundo tan perturbado. Como dijo Obama, no solamente atentaron contra París, nos atacaron a todos los seres humanos y a nuestros derechos”.
ANA LENIS: “Estábamos en el apartamento de mi hermano en el distrito 20, cerca de la calle Bagnolet, y nos llegó una alerta del periódico “Le Monde” sobre un tiroteo en el 11, en un restaurante al que vamos de vez en cuando. Prendimos la tele y nos dimos cuenta de que había varios tiroteos en lugares que son como la Zona Rosa, a donde los parisinos salen los fines de semana. Les escribimos a nuestros amigos, todos estaban seguros. Algunos cerca de los lugares de los hechos. Se tuvieron que encerrar en los bares. Es muy chocante... Todo el mundo está mirando la tele, y nadie cree lo que ve. Todo el mundo piensa “hubiera podido estar ahí”, “allí estuve ayer”... En fin, ese es el terrorismo, crear terror en la gente del común”.
JOHANNA: “Estuve encerrada en un bar del distrito 11 durante los atentados. Estábamos afuera fumando y hablando con amigos y unos jóvenes llegaron corriendo y gritando que había tiros. Nosotros no entendíamos. Entramos al bar, vimos los celulares, los mensajes de los amigos. El dueño del bar cerró las puertas. Nos quedamos ahí durante una hora. Y después nos fuimos a casa, que queda como a diez minutos a pie, con la gente del bar. Otras 15 personas no podían ir hasta sus casas”.
SEBASTIÁN FERREIRA: ''Yo estaba con mi esposa, Philippine en la casa viendo una serie. Cuando de repente recibimos una llamada de una amiga preguntándonos si estamos bien ya que ha habido un ataque terrorista. De repente miro al teléfono, y en las aplicaciones "Le Monde" o "Le Fígaro" empiezan a aparecer las noticias. Es ahí cuando ponemos las noticias (BFM TV) en directo y nos damos cuenta de los ataques simultáneos que recibe la capital. Mi primer estado: shock. Ya que no lo podía creer, es como si no fuera real. Luego al ver lo que está sucediendo decido escribirle a mis padres en Colombia para decirles que estoy bien. Todo sucedió tan rápido, que cuando escribí la noticia en un grupo de familia en W.A, ellos no sabían que estaba sucediendo. Mi reflejo fue decir que mi esposa y yo estábamos bien, a salvo, en casa. Sin darme cuenta, vi que mis manos temblaban al escribir el mensaje. Luego las noticias salen al aire, y en menos de tres minutos empiezo a recibir llamadas de amigos, familia, conocidos, mensajes, etc, preguntándome si estoy bien. Mi reacción: el miedo. El miedo que no fueran seis ataques si no mas. El miedo de no saber si en algún otro lugar de París iba a estallar otra bomba. Pero ante todo debía guardar la calma, y darle confianza a Philippine, pues ella estaba muy asustada. Philippine anuló ese día, a última hora, una cita con unas amigas en Republique, uno de los lugares que fue atacado (fusilamientos). Si, el ángel de la guarda la hizo quedarse en casa, por loco que parezca, la hubiera podido perder esa noche''.