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Polémica por condecoración al Dalai Lama en Francia

El título de “Ciudadano de Honor de París” enfurece al gobierno chino, que lo considera una amenaza a las relaciones bilaterales.

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Ana María Durán / París
12 de junio de 2009 - 08:42 p. m.
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La final del Roland Garros, uno de los torneos de tenis mas importantes del mundo, junto a los resultados de las elecciones europeas, opacaron, sin lugar a dudas, la visita del Dalai Lama en París el domingo pasado. Y aunque la prensa francesa no le dio la importancia que, para muchos, merecía la llegada del líder espiritual de los tibetanos, el gobierno chino recordarápara siempre un hecho que podría convertirse en un quiebre entre las relaciones entre China y Francia.

En la conferencia “Ética y sociedad” que el líder tibetano presentó en el estadio de Bercy frente a 8000 mil personas que lo acogieron, con aplausos y bendiciones, y que lo escucharon durante más de dos horas, el líder y activista tibetano no ocultó su posición frente al gobierno chino, del cual aseguró ser portador de una política “ muy dura, y brutal” contra el Tíbet.

Sin embargo, el hecho que realmente disgustó al gobierno chino fue la condecoración que recibió el Dalai Lama horas después. A las cinco de la tarde, Bernard Dellanoe, alcalde de París, lo acogió con los brazos abiertos para darle el título de “Ciudadano de Honor”. "Recibo esta distinción como un ser humano que defiende los valores humanos, la paz y la no violencia”, declaró minutos antes de entregarle a Delanoeuna Khata (bufanda tibetana en seda blanca como símbolo de respeto y felicidad).

Días después, como se esperaba, el ministro chino de Relaciones Exteriores envió desde Pekín un comunicado de prensa a la AFP explicando el hecho como una verdadera amenaza a las relaciones entre ambos países. “Este hecho es una amenaza para las relaciones entre París y las municipalidades chinas, y constituye una grave injerencia entre las relaciones de ambos países. Pekín invita a París a parar cualquier injerencia sin excepción, y a adoptar medidas sinceras y eficaces rectificando los errores”.

Conocedores del tema aseguran que la dura respuesta de parte de la China era inevitable, sumándose a una lista de amenazas que caracterizan al régimen de ese país. Jean Paul Ribes, presidente del Comité de Apoyo del Tíbet en Francia lo confirma. “No pienso que la condecoración perjudique las relaciones entre ambos países. Como siempre, el gobierno chino amenaza, pero sin ninguna trascendencia radical. Sin embargo, este hecho si puede, de cierta manera, ser utilizado como pretexto para frenar relaciones comerciales”.

“París no hace la política extranjera de Francia. París se sitúa en el punto de vista de los valores. Yo nunca he estado del lado de la independencia del Tíbet, yo no soy budista. Yo tomo posiciones ligadas con los valores de París y de mis convicciones profundas. De ninguna manera pretendo dirigir el mundo”, aseguró Bernard Dellanoe en rueda de prensa.

Frente a la imposibilidad del Dalai Lama de discutir en un diálogo frentero y abierto con el gobierno chino, un grupo de tibetanos y exiliados chinos inauguraránen los próximos días una nueva alianza, con la iniciativa de crear un verdadero camino de comunicación entre ambas comunidades. La “Asociación Alianza Tíbet-China”, primera en Europa, bajo la dirección de cinco chinos y cinco tibetanos, buscará la forma más eficaz de desarrollar un camino de amistad y la reconciliación.

Por Ana María Durán / París

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