Desde el miércoles, miles de personas guardan su turno en una kilométrica fila para dar su último adiós a la única reina que la mayoría conoció hasta su muerte, en la capilla ardiente instalada en la casi milenaria sala de Westminster Hall.
"La noche fue fría, pero vale la pena". Como Carole Budd, los incondicionales de Isabel II ya plantaron su tienda de campaña en el centro de Londres para asegurarse estar en primera fila durante el funeral del lunes. Esta maestra de 65 años acampa frente a Westminster Hall, donde se encuentra la capilla ardiente de la soberana, y la Abadía de Westminster, donde tendrán lugar las exequias ante 2.000 invitados.
Foto: AFP - PETR DAVID JOSEK