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Francia quedará paralizada este jueves. Un buen número de franceses —se calcula que serán 2,5 millones de personas— saldrán a la calle en una nueva jornada de protestas en contra de las políticas económicas y sociales del gobierno del presidente Nicolás Sarkozy, quien vive por estos días sus horas más bajas.
Según el último sondeo realizado por el diario Le Figaro, el mandatario tiene sólo el 37% de aprobación popular, muy por debajo de lo que tenía hace un año. Las razones para esta caída se debe a su agitada agenda internacional y su poca atención en los problemas internos. “El presidente tuvo muchas reuniones por cuenta de la presidencia de la Unión Europea, que Francia ostentó hasta hace poco tiempo. Sin embargo, el mandatario sigue en primera plana en la agenda internacional y aquí apenas se entera lo que está sucediendo”, aseguro Marcell Dodier, analista social francés.
El clima social se crispa con el paso de los días y aunque los franceses son conscientes de que Sarkozy no es el culpable de la crisis económica, sí le piden que se ponga al frente de lo que está pasando. El mandatario lo sabe y por eso hace unos días realizó un acercamiento al problema. “Me estoy jugando el mandato”, le dijo el presidente a sus colaboradores, refiriéndose al período crítico por el que atraviesa.
Esta es la segunda huelga en menos de dos meses. La primera fue el 29 de enero y tenía los mismos reclamos. “Tenemos una reivindicación común sobre los salarios y el empleo”, explicó el profesor francés Pierre Gilhodes. Como si fuera poco, el ambiente se complicó aún más con el anuncio de nuevos planes de reestructuración en grandes empresas como Continental, Sony o Total, que van a suprimir cientos de empleos.
La huelga del jueves alterará el transporte público, el servicio de trenes regionales, universidades y cerrará escuelas y oficinas públicas. Los trabajadores privados también están convocados a la protesta y según sus organizadores, se calcula que en total serán 210 marchas en todo el país.
El gobierno no se ha pronunciado. Al parecer, Sarkozy parece más concentrado en la cumbre de jefes de Estado, que se celebrará en abril en Londres. “Debería mirar hacia su propia casa, pues el 78% de los franceses considera justificada esta protesta, un porcentaje no alcanzado en diez años”, concluyó Dodier.