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Lo hallaron unos obreros: Bélgica busca el dueño de tesoro valorado en 9 millones de euros

Nueve millones de euros en oro llevaban décadas escondidos tras un muro en una casa belga, y nadie sabe todavía quién los puso ahí ni a quién le pertenecen.

Redacción Mundo

20 de agosto de 2026 - 12:59 p. m.
Un grupo de obreros que instalaba tuberías en el sótano de una casa en Bélgica se encontró un tesoro de 9 millones de euros.
Foto: Policía local de Dendermonde - Policía local de Dendermonde
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Un cofre con más de 40 lingotes, pepitas de oro y miles de monedas antiguas apareció hace una semana tras un muro en el sótano de un edificio en obras de Dendermonde, una localidad flamenca de unos 47.000 habitantes al noroeste de Bruselas.

El hallazgo del tesoro, valorado en unos 9 millones de euros, lo hizo un grupo de obreros, entre ellos un estudiante de 18 años llamado Philip Kobe que trabajaba ahí durante el verano, mientras instalaban tuberías de desagüe en los cimientos del inmueble.

“Nuestra primera reacción fue de incredulidad, de asombro”, contó el joven a la cadena pública belga VRT. “Al principio pensé que eran monedas de un euro. Pero luego vimos una pepita de oro. Ahí nos dimos cuenta de que era algo más grande”, agregó.

El jefe de la obra, identificado como Mario, explicó por qué avisaron de inmediato a la policía: “Hay tantas monedas y lingotes que sería casi imposible quedárselos. Además, eso sería robo”.

La policía trasladó el tesoro bajo estrictas medidas de seguridad, con tres agentes vigilándolo a la vez, bajo tres cámaras adicionales, antes de moverlo a una ubicación secreta. El jefe de la comisaría de Dendermonde, Patrick Feys, admitió que “le temblaban las manos” al hacer el primer inventario.

“Creemos que es la familia la que lo escondió. Es lo más lógico, pero no sabemos por qué”, dijo Feys, según recogió El País de España.

El misterio de los Van Assche

El edificio perteneció a inicios del siglo XX a los Van Assche, una acaudalada familia de productores cerveceros de la zona. El historiador local Luc Michiels contó que los tres últimos hermanos de la dinastía murieron sin descendencia entre 1960 y comienzos de los años ochenta.

La hipótesis inicial, que el oro se escondió por miedo a un robo durante alguna de las guerras mundiales, se descartó rápido, pues las fotos difundidas por la Fiscalía de Flandes Oriental muestran lingotes fechados en 1957 y 1960, ya bien entrada la posguerra.

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Michiels describe a la familia como “reservada”, “algo avara” y poco integrada en la comunidad, pero también profundamente religiosa y volcada en la caridad, al punto de que el testamento de Maria Van Assche, la última superviviente de la línea directa, dejó todo a la abadía local con instrucciones de destinarlo a obras sociales.

“No se entiende que en el testamento no se mencionara el tesoro. Tengo la sensación de que no sabían nada”, especula el historiador.

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¿Quién podría quedárselo ahora?

El edificio en el que se encontró el tesoro hoy pertenece a CAW Oost-Vlaanderen, una organización benéfica sin ánimo de lucro que ofrece apoyo social en la región. Su director, Geert Hillaert, dijo a la BBC que su primera reacción fue de “sorpresa y asombro”, y expresó su esperanza de que el tesoro termine financiando el trabajo de la entidad ante la “enorme necesidad” que atienden a diario.

Según Hillaert, la ley belga da hasta cinco años para que aparezca un propietario legítimo. Si nadie lo reclama con éxito, el derecho civil establece que un tesoro hallado en propiedad ajena se reparta entre quien lo encontró y el dueño del terreno, siempre que la Fiscalía descarte cualquier vínculo con actividad criminal.

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La investigación, por ahora, sigue abierta. Según El País, ya han llegado reclamaciones de todo tipo a la comisaría, desde un hombre que asegura haberse reencarnado y recordar haber escondido el oro en los años sesenta, hasta un lituano que dice que su abuelo ayudó a esconderlo. La policía, con humor, ha invitado a los casos más extravagantes a buscarse un abogado. Mientras tanto, el oro permanece bajo custodia y Dendermonde sigue esperando una respuesta que, por ahora, nadie puede dar.

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