Turquía cerró este lunes su embajada en Damasco debido a la degradación de las condiciones de seguridad en Siria, indicó una fuente diplomática turca.
"Las actividades de la embajada de Turquía fueron suspendidas a partir de esta mañana (lunes)", precisó esa fuente que solicitó el anonimato, agregando que todo el personal diplomático turco había abandonado la capital siria.
Sin embargo, el consulado general de Turquía en Alepo, la gran ciudad siria del norte del país, a poca distancia de la frontera turca, permanecerá abierto, añadió la misma fuente.
De esta forma, Turquía sigue el ejemplo de varios países de la Unión Europea (Italia, España, Francia, Gran Bretaña, Holanda), así como de Estados Unidos y de las seis monarquías árabes del Golfo.
Desde hace más de un año tiene lugar en Siria una revuelta sin precedentes contra el régimen del presidente Bashar al Asad, que la reprime sangrientamente.
Según el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH, con sede en Gran Bretaña), más de 9.000 personas murieron en la violencia, atribuida por el régimen a grupos "terroristas" que tratan de desestabilizar al país.