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Últimas palabras del piloto de Germanwings: “¡Abre la maldita puerta!”

Se conocen más detalles sobre las razones de la tragedia aérea ocurrida la semana pasada en los Alpes franceses. Todo apunta a que el copiloto, Andreas Lubitz, ocasionó voluntariamente el desastre.

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Luis Doncel / El País
30 de marzo de 2015 - 02:17 a. m.
Búsqueda de la segunda caja negra y los restos de los cuerpos de 150 personas en los Alpes franceses. / EFE
Búsqueda de la segunda caja negra y los restos de los cuerpos de 150 personas en los Alpes franceses. / EFE
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El escalofriante goteo de informaciones sobre el siniestro del vuelo de Germanwings continúa. Las grabaciones de una de las cajas negras encontradas permiten reconstruir los 11 agónicos minutos que van desde que el capitán Patrick Sondenheimer pide al copiloto Andreas Lubitz que asuma los mandos porque va a ausentarse de la cabina, hasta el primer choque. “¡Abre la maldita puerta!”, gritó el capitán a Lubitz, según la grabación a la que ha tenido acceso la edición dominical del diario alemán Bild.

La gran mayoría de periodistas que invadieron por estos días Montabaur, la localidad del oeste de Alemania de la que procedía Lubitz, ya se han ido y los vecinos se acostumbran a convivir con la tragedia supuestamente ocasionada por ese joven que veían algo tímido pero completamente normal. Algunos, como el taxista Hans, siguen aferrándose a la versión del accidente involuntario y creen que la Fiscalía de Marsella y el batallón de periodistas están condenando demasiado rápido al copiloto, al que hasta la semana pasada veían habitualmente por las calles. Pero las grabaciones de la caja negra apuntan en la misma dirección que el resto de las pistas: Lubitz estrelló a propósito el avión en el que viajaban otras 149 personas.

El Bild también informa que la novia de Lubitz estaría embarazada, según dijo a sus alumnos hace pocas semanas. La profesora de inglés y matemáticas con la que vivía en un piso en un elegante barrio de Düsseldorf ha sido interrogada por la policía alemana. Los padres de Lubitz, una organista de iglesia y un ingeniero, fueron interrogados por las autoridades de Marsella, donde se encontraban cuando viajaron con el resto de familiares de las víctimas del siniestro.

A las 10:32 del pasado martes 24, los controladores aéreos franceses ya habían tratado de contactar con el avión que comenzaba a descender. Pero nadie respondía. Lubitz ya había accionado el sistema de descenso. Es en ese momento que la grabación registra la señal de alarma automática por pérdida de altura. Después se oye un fuerte golpe, como si alguien intentara abrir de una patada la puerta de la cabina, y la voz del capitán Sondenheimer, que grita: “¡Por el amor de Dios, abre la puerta!”.

En un segundo plano se oyen los gritos de los pasajeros. A las 10:35, cuando el avión aún se encontraba a 7.000 metros de altura, la grabación registra “ruidos metálicos fuertes contra la puerta de la cabina”, como si la golpearan. Unos 90 segundos más tarde, a 5.000 metros de altura, se activa una nueva alarma, y se oye al piloto gritar: “¡Abre la maldita puerta!”.

A las 10:38, todavía a unos 4.000 metros de altura, se oye la respiración del copiloto, que no dice nada. A las 10:40, el aparato toca con el ala derecha la montaña y de nuevo se oyen los gritos de los pasajeros, los últimos sonidos que registra la caja negra.

La hora y media de grabación que se ha podido rescatar revela también cómo el capitán, a las 10:27 y a 11.600 metros (38.000 pies) de altura le pide al copiloto que vaya preparando el aterrizaje a Düsseldorf y éste le responde, entre otras palabras, con un “ojalá” y un “vamos a ver”, lo que hace pensar que en ese momento ya estaba decidido a hacer lo que hizo.

El fiscal de Marsella calificó el pasado jueves las respuestas del copiloto a su comandante de “lacónicas”. Tras despegar con retraso de Barcelona, el comandante le explica al copiloto que no ha tenido tiempo de ir al baño, por lo que Lubitz le ofrece asumir el mando del aparato en cualquier momento.

Lubitz ofrece a Sondenheimer hacerse cargo. Dos minutos más tarde se le oye decir: “Puedes asumir el mando”. Entonces se oye el ruido de una silla y una puerta que se cierra. Son las 10:29 y el radar registra un primer descenso del aparato.

Por Luis Doncel / El País

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