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A la salida de un Consejo de Ministros en el Elíseo, un grupo de fotógrafos y periodistas se sorprendió al ver una disimulada e inusual “barriguita” en el delgado cuerpo de la ministra de Justicia, Rachida Dati. Los rumores no se hicieron esperar y en las salas de redacción de los periódicos franceses se comenzó a especular sobre el hecho. La noticia no dio espera y la ministra, acosada por los medios de comunicación, se vio obligada a dar la cara a los periodistas: “Quiero ser prudente porque todavía estoy en un momento riesgoso. Tengo 42 años. Yo siempre dije que tener un hijo era fundamental para mí, por eso si se consolida seré feliz y no estaré apenada”, explicó un tanto abrumada por el alboroto.
Pero la comprobación de las sospechas no paró ahí; todo lo contrario, ahora se buscaba sin descanso el posible padre del bebé. La mayoría de los medios no quiso especular con el nombre del padre de la criatura. Sin embargo, el diario marroquí L’Observateur decidió arriesgarse y publicó en su primera página: “El misterio acabó. El padre fue por fin identificado. Es una gran sorpresa. No es un marroquí, no es un francés. Es un español hasta hace algunos años jefe de Gobierno de su país, anterior a Zapatero”. No dieron nombres, pero la sugerencia era directa. A las pocas horas José María Aznar salió a limpiar su nombre con un comunicado emitido desde su oficina en Madrid: “En lo que concierne a los rumores expuestos en un medio marroquí relacionando a José María Aznar con el embarazo de la ministra de justicia francesa Rachida Dati, afirmamos lo siguiente: se trata de una mentira total y completa. Aznar asegura haber tomado las medidas necesarias para que sus abogados comiencen de manera inmediata todas las acciones legales contra quienes difundieron tales mentiras”.
El beso robado
Esta semana, quince días después de esta negativa contundente, en España aparecieron unas fotografías en las que se ve a Aznar y a la ministra francesa a la salida del Café de L’Esplanade, un lujoso restaurante en el hotel Plaza Athénée, de París.
“Las fotos más embarazosas de Aznar”, tituló la revista Interviú en su portada. De inmediato, otros medios hicieron eco de las fotos. “El robado de Aznar con la ministra francesa”, tituló otro medio. “Aznar y la ministra francesa embarazada ya se conocían”, dijeron más periódicos.
En las imágenes se ve al ex jefe de Gobierno español vestido con ese look informal que lo identifica desde que salió de La Moncloa: chaqueta azul oscura, jeans, y el pañuelo que le da un toque muy “chic” a su imagen. Según Interviú, la pareja ya había tenido otras citas. En diciembre, por ejemplo, cenaron en el hotel Bristol de París con el presidente francés, Nicolás Sarkozy; su mujer Carla Bruni y el cantante Julio Iglesias.
De nuevo saltó esta semana a las primeras planas. No sólo por Aznar, sino porque mientras avanza el embarazo de Dati, aparecen más posibles padres del niño. Los medios se han lanzado a hacer diferentes hipótesis para conocer la identidad del padre del hijo de Dati. La revista francesa Challenges aseguró haber visto a la ministra en compañía de Dominique Desseigne, un millonario, viudo y gran jefe del grupo Casino y de los hoteles Lucien Barrière, en diciembre pasado.
A su vez, la cadena de televisión RTL Info comentó que el padre del bebé era el gran empresario Henri Proglio, jefe de Veolia Environnement, líder mundial en servicios de ambiente (gestión del agua, desechos, transporte y energía). Luego, otros rumores aclararon que el verdadero padre del niño era un actor francés de nombre Arthur, quien resultó ser un artista totalmente desconocido y quien tampoco ha dado la cara.
Hoy en Francia nadie desconoce el inteligente paso que dio el presidente Nicolás Sarkozy al haber nombrado a Rachida Dati como ministra de Justicia en 2007. Es la primera francesa de origen magrebí que dirige un gran ministerio, y aunque todo el mundo sabe que su nombramiento fue parte del juego político del Presidente para ganar popularidad y atraer al creciente
grupo de franceses inmigrantes (así como lo hizo con Rama Jade y Fadela Amara, ambas secretarias de Estado, la primera encargada de los relaciones exteriores y de los derechos del hombre y la segunda de la política de la ciudad), parece que las relaciones entre el mandatario y la ministra han empeorado.
Una de las posibles respuestas a este deterioro es la recurrente presencia de Carla Bruni en la mayoría de los eventos y reuniones de gobierno. Dati, eterna consentida de Cecilia, ex esposa de Sarkozy, no tiene la misma relación de amistad y afecto con la Primera Dama.
Las malas lenguas comentan que desde su divorcio, Rachida Dati tenía la costumbre de llamar al presidente muy temprano en la mañana. La última vez que lo hizo fue cuando Bruni contestó la llamada y le respondió cortante: “Rachida, ahora Nicolás es un hombre casado, no hay necesidad de llamarlo tan temprano”.
La cantante no es la única en enfrentar a la ministra de manera desafiante. En su propio ministerio a Rachida Dati la tildan de autoritaria, de mal carácter e inoportuna. A su vez, miembros del Partido Socialista la critican por su informalidad en los debates de la Cancillería. “Es increíble la ligereza de la ministra. Entra a las cárceles como si estuviera subiendo las escaleras del Festival de Cannes”, aseguró André Vallini, diputado del partido socialista, en L’Express.
Muchos aseguran que este nuevo incidente es una forma de llamar la atención, pues sin lugar a dudas, el embarazo de Rachida Dati se suma a la lista de acontecimientos que le han dado a la presidencia de Nicolás Sarkozy el toque farandulero que lo mantiene en las primeras páginas.
Una ministra estrella
Rachida Dati es hija de padre marroquí y de madre argelina. Es la segunda de una familia de doce hijos, ocho hermanas y cuatro hermanos. Posee triple nacionalidad: francesa, marroquí y argelina, pero declara que es “francesa de origen francés”. Creció en un barrio muy humilde y empezó a trabajar a los catorce años de edad repartiendo publicidad y luego como vendedora en un supermercado. En 1987 se graduó en administración de empresas. Estudió Leyes en el Colegio Nacional de Derecho Francés, donde también se graduó con el título de magistrada. Trabajó como fiscal. En 2002 conoció a Nicolás Sarkozy y trabajó con él en el proyecto de prevención de la delincuencia cuando éste era todavía ministro de Interior. Poco después de la victoria de Sarkozy en las elecciones, éste la nombró ministra de Justicia.
El séquito femenino de Sarkozy
El 17 de mayo de 2007, el presidente Francés, Nicolás Sarkozy, presentó a su gabinete ministerial. Como lo había prometido, las mujeres ocuparon tantos puestos como los hombres, en una casi equitativa la repartición de los ministerios siguiendo la tendencia que comenzó en Suecia, Finlandia y Noruega, donde una de cada dos carteras es responsabilidad de una mujer.
La primera en ocupar la atención de los medios en Francia fue Rachida Dati, una abogada que conoció a Sarkozy en el 2002 y desde ahí ha seguido a su lado ocupando hoy el Ministerio de Justicia.
Las otras mujeres, varias vinculadas sentimentalmente a Sarkozy por algunos diarios y revistas rosa de Francia, ocupan el Ministerio del Interior, con Michelle Alliot-Marie, ministra de Defensa en el gobierno de Jaques Chiraq; Christine Legarde, quien está a la cabeza en lo relativo al área de la agricultura; Christine Albanel, ministra de Cultura; y Roselyne Bachelot, como titular de Salud y Deportes, además de Rama Yade como secretaria de Asuntos Exteriores.