La Fraternidad San Pío X consagró este miércoles por su cuenta a cuatro nuevos obispos en una ceremonia en Suiza, un acto “cismático” según el papa León XIV, que según un alto cargo del Vaticano provocó “profundo dolor”.
El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, expresó a periodistas “el profundo dolor” sentido en el seno de la Iglesia ante estas ordenaciones que, según él, constituyen “un acto cismático” acompañado de “sanciones muy precisas”, como “la excomunión” de los obispos de la comunidad.
“Ignoro cuándo y cómo se pronunciará esta excomunión, pero espero que, pese a lo ocurrido hoy, el diálogo pueda reanudarse y que se pueda encontrar una verdadera solución”, añadió.
El papa León XIV había llamado a la Fraternidad a renunciar a su proyecto: “Les suplico desde lo más hondo del corazón: ¡reconsideren su decisión!”, les había escrito, subrayando que, en caso de “acto cismático”, los sacramentos -como el matrimonio o la confesión- administrados por los obispos ya no serían reconocidos por la Iglesia católica.
En una ceremonia en la pradera suiza de Écône, adonde asistieron miles de fieles de todo el mundo, la comunidad consagró a cuatro obispos: dos franceses, un estadounidense y un suizo.
El superior general de la comunidad, el sacerdote Davide Pagliarani, dijo en su homilía que se trataba de un día “histórico”.
“Dios me trajo acá”
Luz Dussan, una fiel colombiana de 57 años, viajó desde Estados Unidos para la ceremonia. “Pensé que nunca en la vida viviría esto, pero mira, Dios me trajo acá”, declaró. “No importa lo que digan los demás del mundo, estoy feliz de lo que ha hecho la fraternidad, de verdad que se merecen los cuatro obispos, porque realmente estamos creciendo la comunidad, la comunidad latina sobre todo está creciendo en la fraternidad”, agregó.
Al seguir adelante sin la aprobación del pontífice, los dos obispos con que contaba la comunidad y los cuatro obispos consagrados en la jornada quedan de hecho excomulgados de la Iglesia católica romana.
Sin embargo, al inicio de la ceremonia, el secretario general de la sociedad, Foucault Leroux, dijo que ellos consideraban “que todas las penas y censuras (...) son nulas y sin efecto”.
La comunidad, fundada en 1970 por el obispo francés Marcel Lefebvre (1905-1991), agrupa a unos 600.000 fieles, según estimaciones, que se rigen por una interpretación estricta de la tradición doctrinal y litúrgica.
Rechaza en su conjunto los avances de la Iglesia desde el Concilio Vaticano II (en la década de 1960), defiende un modelo de sociedad patriarcal y un ideal de Estado teocrático.
“Para mantener la fe, ¿acaso estamos rompiendo con la Iglesia? Este dilema es falso. Pertenecemos a la Iglesia, en primer lugar por la fe, por la profesión integral de la fe de la Iglesia”, afirmó Pagliarani.
La misa de consagración, de cuatro horas y enteramente en latín, se organizó al aire libre en la pradera de Écône, en el mismo lugar donde Lefebvre consagró a los primeros cuatro obispos de su comunidad, en 1988.
En la ceremonia, los cuatro sacerdotes yacían boca abajo en el suelo mientras se cantaba la Letanía de los Santos, antes de recibir la imposición de manos del obispo, el momento clave, seguido de la unción.
“Nada cismático”
Para el Vaticano, consagrar a un obispo sin el acuerdo del papa es un acto de insubordinación directa que conlleva la excomunión automática de los obispos y constituye un “acto cismático”.
“No es un acto de rebelión: es un acto que nace del amor por la Iglesia”, dijo a la AFP el sacerdote Michel Rion, profesor de Teología en el seminario de Écône.
“No hay absolutamente nada cismático o contrario a la Iglesia en nuestras acciones. Esperamos que llegue el día en el que el papa vea esto. Para nosotros, ser cismáticos es lo peor que podría ocurrir, preferiríamos morir a ser cismáticos”, insistió.
En 1988 el papa Juan Pablo II hizo un llamado similar a la Fraternidad para disuadirla de ordenar nuevos obispos. Fue en vano. La ordenación provocó una excomunión inmediata, que fue levantada en 2009 por Benedicto XVI. La comunidad afirma estar presente en más de 75 países de seis continentes, con más de 750 sacerdotes.
La Fraternidad San Pío X es influyente en ciertos círculos conservadores, y cuenta hoy día con 751 sacerdotes, 264 seminaristas y cerca de 800 lugares de culto repartidos por 77 países. No obstante, muy minoritaria dentro del catolicismo, que cuenta con más de 1.300 millones de fieles en todo el mundo.
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