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La separación de Panamá y la desmembración de Colombia

Se cumplen 120 años del hecho que marcó la caótica transición de nuestro país al siglo XX. Fragmento del libro “Historia concisa de Colombia (1810-2022)”, cuya tercera edición fue presentada esta semana.

Michael J. LaRosa y Germán R. Mejía * / ESPECIAL PARA EL ESPECTADOR

04 de noviembre de 2023 - 07:00 p. m.
Según los autores, la separación de Panamá fue consecuencia de la posición geográfica. En la foto, el presidente de los EE. UU., Theodore Roosevelt, vestido de blanco en el tren, pasa revista a las tropas estadounidenses en la Zona del Canal de Panamá durante una inspección de las obras de construcción del canal en noviembre de 1906. Al lado, la portada del libro citado.
Foto: Agencia AP
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En 1899 estalló un recio conflicto armado, la Guerra de los Mil Días, que fue una de las grandes guerras civiles suramericanas. Durante mil días se libró una guerra en casi todo el territorio que dejó cerca de 70.000 muertos, frenó el crecimiento económico y paralizó el futuro de Colombia en los albores del nuevo siglo. Esta masacre partidista llegó a su fin en 1902 y no significó la victoria de los liberales ni de los conservadores, pero estableció el precedente de un peligroso patrón en la política del siglo XX: la exclusión política como catalizador del conflicto armado. (Mire por qué el Canal de Panamá se está quedando sin agua por la crisis climática).

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Mientras otras naciones latinoamericanas forjaban la modernidad más o menos de acuerdo con los principios establecidos por el positivismo (el orden político se equiparó con el progreso material, la ciencia moderna y la tecnología, apreciados como elementos salvíficos), Colombia se daba a una costosa guerra civil que alteró el ritmo de su modernización. Por lo tanto, en comparación con otras naciones de América Latina, Colombia parecía un anacronismo al llegar el cambio de siglo: en 1899, México estaba en pleno plan de modernización bajo la dictadura de Porfirio Díaz; Argentina recibía inmigrantes europeos y sacaba adelante un exitoso plan económico de exportación agrícola, y la joven república de Brasil se consolidaba bajo el estandarte (literal) de una nueva bandera positivista, ordem e progresso.

En Colombia, la devastadora guerra golpeó la economía interna y de exportación, y dejó tan débil económica y políticamente a la nación que el panorama era apto para cualquier tipo de intervención extranjera. En noviembre de 1903, Colombia estaba en medio de un conflicto internacional con los Estados Unidos que acabó en la separación, o independencia, de la provincia de Panamá. Aunque esto no causó ningún conflicto físico, la separación de 1903 fue uno de los sucesos más devastadores y humillantes de la historia de Colombia como nación independiente. Esto alentó un acuerdo entre los partidos políticos del país, la llamada “Convivencia”, que inició a principios de 1904 con el gobierno de Rafael Reyes y duró cerca de 25 años.

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En la primavera de 1902, el Senado de los Estados Unidos ratificó el Tratado Herrán-Hay, llamado así en nombre del secretario de Estado estadounidense John Hay y el ministro plenipotenciario de Colombia en Washington Tomás Herrán. El tratado permitía que Estados Unidos administrara una franja interoceánica de once kilómetros de ancho a través de la provincia de Panamá y construyera ahí un canal; el ejército de Estados Unidos controlaría y ocuparía el territorio por medio de un contrato de arrendamiento con el Gobierno colombiano de 90 años de duración. Dicho tratado fue la pieza final de un complejo proceso diplomático iniciado en 1850 en el que estaban involucrados cuatro países: Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos y Colombia.

El Gobierno colombiano en Bogotá difícilmente representaba las aspiraciones o ideología de la gente que vivía en la distante costa norte, incluyendo la provincia de Panamá. A finales del siglo XIX, los oligarcas bogotanos que gobernaban eran tradicionalistas, miembros vitalicios de la élite conservadora que miraba con desdén la cultura, las tradiciones y las afiliaciones políticas de los residentes de las costas, simpatizantes, en general, con los principios y prioridades del Partido Liberal. Los panameños jamás sintieron que estuvieran integrados al ethos nacional colombiano.

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La capital era distante y extraña para la mayoría de ellos, y el acceso a Bogotá implicaba una ardua jornada de meses que llevaba al viajero desde el mar, río arriba por el Magdalena, hasta Honda, y de allí a la capital, por tortuosos caminos de montaña. Los panameños pagaban impuestos al Gobierno, pero no recibían casi nada de Bogotá en servicios sociales que mejoraran la vida de la gente (hospitales, escuelas, vías e infraestructura básica).

Por lo tanto, en agosto de 1903, cuando el Senado colombiano rechazó unánimemente el Tratado Herrán-Hay y los planes para la construcción del canal se derrumbaron, algunos panameños se rebelaron, animados por los Estados Unidos. En defensa de la Panama Railroad Company (en la que tenían acciones inversionistas estadounidenses) y del libre transporte de bienes a través del istmo, los Estados Unidos declararon que las tropas colombianas no tendrían acceso a Colón, en la costa Caribe, ni a Ciudad de Panamá, en el Pacífico.

La separación de Panamá, o la independencia panameña, no causó una guerra entre Colombia y Estados Unidos, pero marcó un conflicto internacional entre las dos naciones que condujo a un callejón sin salida diplomática que habría de durar más de una década. Por supuesto, Colombia perdió una provincia costera importante, y los políticos en Bogotá empezaron a pensar más en los intereses regionales que en los nacionales cuando entendieron la gravedad de esa pérdida aleccionadora. Además, la importancia geoestratégica del país significaba que habría conflictos entre intereses opuestos desde los primeros días del siglo XX, un patrón que habría de repetirse después, con el conflicto generado por el tráfico de narcóticos ilegales.

La separación de Panamá marcó un punto de inflexión en la historia contemporánea de Colombia. Los colombianos empezaron a preocuparse por la recurrencia de los atroces conflictos en su país, y consintieron entrar en lo que se llamó “la nueva era de paz y café”. El nuevo presidente subió al poder en 1904, poco después de la enojosa pérdida de Panamá; el conservador y elitista Rafael Reyes entendió el sentido del término “convivencia” y buscó fortalecer la sociedad por medio de la inclusión de ideas alternativas en su gobierno. De este modo, nombró algunos liberales en puestos de bajo nivel en el Gobierno y ayudó a promover el liderazgo liberal en el cuerpo de oficiales del Ejército Nacional. La paz duró una o dos generaciones, y los precios crecientes del café ayudaron a generar estabilidad social y económica durante la primera década del siglo XX.

El único momento en la historia moderna de Colombia en que el país en efecto se desmembró fue durante la hostil intervención extranjera de 1903, cuando los Estados Unidos planearon y ejecutaron la separación de Panamá del territorio central colombiano. La separación de la provincia de Panamá fue una consecuencia directa de la singular posición geográfica de Colombia, situada entre dos océanos, y, en una época anterior a la aviación, la delgada franja de territorio colombiano que conectaba los dos mares era especialmente valiosa. Hoy ese territorio se llama República de Panamá.

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* Se publica con autorización de Penguin Random House Grupo Editorial.

Por Michael J. LaRosa y Germán R. Mejía * / ESPECIAL PARA EL ESPECTADOR

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