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Los Países Bajos y Holanda

Por lo general, cuando hablamos de los Países Bajos solemos llamarlos simplemente Holanda, y el uso es universal. El uso y el abuso, porque en realidad Holanda solo son en rigor dos de las 12 provincias que integran los Países Bajos: Holanda septentrional, donde se encuentra Ámsterdam, la capital del país, mientras que la capital de esa provincia es Haarlem; y Holanda meridional, cuya capital es La Haya, sede del gobierno de los Países Bajos.

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El Espectador
07 de febrero de 2020 - 02:23 p. m.
Los Países Bajos y Holanda
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Lo cierto es que también, por lo general, cuando hablamos de este país casi siempre lo hacemos para referirnos a algo sucedido en Ámsterdam, La Haya o Rotterdam, todas ellas ciudades de las provincias cuyo topónimo común es Holanda; de manera que en rigor de verdad no falseamos la geografía. Lo que sí falseamos es la lexicografía cuando llamamos holandés al idioma que se habla en Holanda y en las otras 10 provincias, que es el neerlandés.

Pero en los Países Bajos también se hallan entre otras Bredá, Utrecht, Eindhoven, Arnhem, Nimega, Groninga, Leeuwarden (cuna de Mata Hari, la dizque espía más famosa de la historia) y Lelystad, una ciudad tan de retorta como Brasilia, levantada en el mayor pólder ganado a las aguas en los Países Bajos y que convirtió al Zuiderzee (=Mar del Sur) en tierra firme y un lago sin salida al mar.

Por ello, a partir del 1º de enero de este año, y por una iniciativa del Ministerio neerlandés de Asuntos Exteriores, oficialmente se hablará solo de nederland, the netherlands, les pays–bas, los Países Bajos, die niederlande, etc. Y el nombre de Holland desaparecerá del logo con que se anuncia el país en el mundo del turismo, sustituido por las siglas de identificación internacional de sus automóviles, NL, que los italianos (aludiendo a la escasa propensión de los neerlandeses para dar propina) dicen que significa “Niente lire”. Los funcionarios del ministerio no se hacen ilusiones y saben que el mundo seguirá hablando de Holanda al referirse a su país, pero estiman, y a mi juicio tienen razón, que el nombre oficial del mismo debe hacerle honor al mismo y no solo a dos de sus provincias. Sé de lo que hablo porque mi mujer siempre hace hincapié en el hecho de que ella es neerlandesa, no holandesa.

Y es que los neerlandeses no holandeses tienen además que cargar con la cruz de que los que sí lo son hablen de ellos con cierto desdén llamándoles “los otros”. Hasta el extremo llegan de que a la provincia más meridional del país, Limburgo (cuya capital es Maastricht, una de las ciudades más antiguas de los Países Bajos, sus orígenes se remontan a un asentamiento celta en un vado del Mosa, 500 años a.C.), le africanicen el nombre y la llamen “Limbabue”.

Por El Espectador

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